El Ayuntamiento de Sant Adrià de Besòs ha puesto en el centro del debate metropolitano la necesidad de planificar el desmantelamiento de la incineradora Tersa. En sus alegaciones al Plan Director Urbanístico Metropolitano (PDUM), el consistorio exige que se contemple este proceso, junto con el Ecoparc y la central de ciclos combinados, para facilitar una transformación integral del litoral hasta 2050.
La solicitud se presenta en un contexto significativo: este año se cumplen cincuenta años desde que Tersa comenzó a operar como la primera planta de incineración de residuos en España. El gobierno municipal argumenta que, tras medio siglo, las condiciones territoriales han cambiado drásticamente y que Sant Adrià no puede seguir soportando una concentración excesiva de infraestructuras.
Una reivindicación histórica
José Antonio Gras, cuarto teniente de alcaldesa y concejal de Territorio Sostenible, Medio Ambiente y Bienestar Animal, subrayó que “Sant Adrià ha asumido históricamente una parte desproporcionada de las infraestructuras metropolitanas”. Según Gras, es fundamental que el PDUM reconozca esta realidad y comience a planificar un futuro sin estas instalaciones en un área estratégica como es la desembocadura del Besòs.
El Ayuntamiento propone que los terrenos ocupados por Tersa y otras instalaciones sean designados como Área de Oportunidad Metropolitana, bajo la denominación AOM-Besòs Sud. Esta figura permitiría desarrollar nuevos usos para estos espacios en el futuro. Alternativamente, se solicita una calificación urbanística que asegure que cuando cesen las actividades actuales o sean trasladadas, los terrenos puedan ser destinados a equipamientos compatibles con el nuevo entorno urbano.
La propuesta municipal va más allá del ámbito ambiental; también aborda cuestiones territoriales. En los últimos años, la desembocadura del Besòs ha experimentado transformaciones significativas gracias al desarrollo del sector Tres Xemeneies y la llegada de nuevas viviendas en barrios como La Catalana y Mina-Fòrum. Además, se han inaugurado nuevos hoteles y está prevista la implantación de la UPC. Ante este panorama renovado, el Consistorio considera incompatible mantener estas infraestructuras indefinidamente.
“La permanencia indefinida de estas infraestructuras es incompatible con las aspiraciones futuras del municipio”, afirmó Gras.
A pesar de haber presentado alegaciones similares durante un primer período público del PDUM en 2023, el Ayuntamiento sostiene que los cambios realizados no han abordado adecuadamente sus demandas. Por ello, reitera su posición con mayor firmeza ahora.
Aparte del desmantelamiento propuesto para Tersa, Sant Adrià ha presentado seis alegaciones adicionales relacionadas con diversas áreas urbanísticas. Estas incluyen mejoras en la coordinación urbanística del ámbito Gran Via-Besòs, revisiones sobre Áreas de Oportunidad Metropolitana existentes y propuestas para aumentar los espacios verdes a lo largo del río Besòs.
Con esta serie de acciones e iniciativas, Sant Adrià busca preparar un escenario metropolitano sin Tersa para los próximos cincuenta años. Esta postura representa un avance significativo dentro del marco urbanístico destinado a definir el desarrollo metropolitano hasta mediados del siglo XXI.
A medida que avanza este debate sobre el futuro urbano metropolitano, queda claro que Sant Adrià está decidido a dejar atrás su pasado industrial asociado a residuos tóxicos. La ciudad aspira a convertirse en un modelo sostenible donde las infraestructuras obsoletas den paso a espacios más amigables con el medio ambiente y habitables para sus ciudadanos.
