El Ayuntamiento de Barcelona ha distribuido 1.400 pulseras térmicas a empleados municipales para prevenir golpes de calor. Esta medida surge tras la muerte de una trabajadora en 2025, resaltando la necesidad de protección laboral.
La seguridad de los trabajadores expuestos al sol en Barcelona ha dado un paso adelante con la introducción de pulseras térmicas. Casi un año después del trágico fallecimiento de Montse Aguilar, una operaria que colapsó durante una jornada laboral bajo altas temperaturas, el Ayuntamiento ha decidido actuar. A partir de ahora, 1.400 empleados de las brigadas municipales recibirán estos dispositivos que alertan sobre el riesgo de golpes de calor.
Las pulseras han sido distribuidas entre los equipos encargados de limpieza, alumbrado y jardinería, así como entre los trabajadores de Siresa, la empresa responsable de los puntos verdes. Según Sílvia Fitó, presidenta del comité de empresa en Parques y Jardines, “ninguna medida es suficiente por sí sola”, lo que subraya la necesidad urgente de implementar más estrategias para proteger a quienes trabajan al aire libre.
Las nuevas pulseras están diseñadas para avisar cuando la temperatura corporal se aproxima a niveles peligrosos. Este dispositivo se activa con vibraciones y luces rojas cuando se alcanzan temperaturas críticas. Fitó menciona que ya han funcionado correctamente en ocasiones previas, incluso durante picos cercanos a los 35 grados centígrados.
El costo total para adquirir estos sensores fue de 58.080 euros, y su eficacia radica en que pueden anticipar el riesgo antes del golpe directo del calor. Sin embargo, no son considerados Equipos de Protección Individual (EPI), lo que genera cierta preocupación entre los sindicatos sobre su efectividad como única solución.
Aparte del uso voluntario de las pulseras, se han reorganizado horarios laborales para mitigar el impacto del calor extremo. Desde esta semana y hasta finales de septiembre, los jardineros comenzarán sus jornadas a las 07:15 horas, finalizando a las 13:15 horas. Este cambio busca evitar las horas más calurosas del día y es parte integral del protocolo establecido por el Ayuntamiento ante episodios críticos.
A pesar del avance representado por estas medidas tecnológicas y cambios en horarios laborales, algunos representantes sindicales consideran que aún queda mucho por hacer. Fani Portolés, miembro activo en CGT Parques y Jardines, señala que “las pulseras no sustituyen otras medidas necesarias”, como ropa adecuada o acceso constante a agua fresca.
Carlos del Barrio, secretario sindical en CCOO también enfatiza que “la mejor prevención es evitar la exposición”. Aunque reconoce el valor añadido que ofrecen las pulseras térmicas como herramienta complementaria para alertar sobre riesgos inminentes.
En caso de alerta naranja por altas temperaturas, el protocolo establece descansos regulares cada media hora y limita actividades intensivas al aire libre durante las horas más calurosas. En situaciones extremas donde se declare alerta roja, se prohíben trabajos solitarios y se imponen restricciones adicionales sobre la duración continua del trabajo.
A pesar del esfuerzo realizado por el Ayuntamiento para mejorar las condiciones laborales bajo condiciones climáticas adversas, algunos trabajadores expresan su descontento con la falta generalizada de recursos adecuados como aire acondicionado en vehículos o instalaciones adecuadas para descansar durante su jornada laboral. Hugo Coll, delegado sindical en FCC Barcelona menciona: “Las condiciones son difíciles; necesitamos más apoyo práctico además de estas pulseras”.
A medida que avanza esta iniciativa innovadora en Barcelona hacia un entorno laboral más seguro frente al clima extremo,será crucial seguir evaluando su efectividad e implementar mejoras continuas. Los trabajadores deben estar informados sobre cómo utilizar estos dispositivos correctamente y qué pasos seguir si reciben una alerta mientras están trabajando.
