Un panorama preocupante para la seguridad vial en Catalunya
El último informe del RACC ha revelado cifras inquietantes sobre la seguridad en las carreteras de Catalunya, destacando que el tramo de la T-314 entre Cambrils y Reus es el más peligroso por segundo año consecutivo. Este estudio, que abarca el trienio 2022-2024, muestra un aumento del 11,5% en los accidentes graves y mortales, lo que pone de manifiesto una tendencia alarmante en la movilidad y la accidentalidad.
Durante este periodo, se han registrado 97 accidentes con víctimas fatales o heridos graves. De estos, 25 fueron mortales, resultando en 30 fallecimientos. La movilidad global ha crecido un 5,6%, pero este incremento no ha ido acompañado de una disminución proporcional en los accidentes. Cristian Bardají, director del Área de Movilidad del RACC, calificó esta situación como una “pequeña mala noticia”, subrayando que sería preferible ver un aumento en la movilidad sin un correlato negativo en siniestralidad.
El informe también destaca que el riesgo de sufrir un accidente mortal o grave es cuatro veces mayor en carreteras convencionales comparadas con las desdobladas. En total, el 21% de los kilómetros analizados presentan un riesgo alto o muy alto de accidentes. Este porcentaje representa un incremento del 10% respecto al trienio anterior.
A nivel comarcal, Baix Camp, Tarragonès y Baix Penedès concentran el 80% de los tramos más peligrosos. Las carreteras convencionales son las más afectadas; nueve de los diez tramos con mayor riesgo son vías de calzada única. En contraste, algunas comarcas como Conca de Barberà y Montsià no presentan tramos con alto riesgo.
Bardají también mencionó que uno de los objetivos es reducir a la mitad las víctimas mortales para 2030 respecto a las cifras registradas en 2019. Sin embargo, con el actual aumento del riesgo y los accidentes graves, alcanzar esta meta parece cada vez más complicado.
Dada esta situación crítica, tanto responsables políticos como ciudadanos deben tomar conciencia sobre la importancia de mejorar las infraestructuras viales y fomentar prácticas seguras al volante. La colaboración entre instituciones será clave para revertir esta tendencia negativa antes que sea demasiado tarde.
