El Ayuntamiento de Barcelona hace balance positivo de unas fiestas descentralizadas, con el piromusical trasladado a la playa de la Nova Icària y más de 120.000 asistentes en el frente marítimo.
El Ayuntamiento de Barcelona ha evaluado como positiva la reorganización de las fiestas de La Mercè de este año. El cambio más visible fue el traslado del piromusical desde las fuentes de Montjuïc hasta la playa de la Nova Icària, una decisión que buscaba descongestionar los ejes tradicionales de la ciudad.
La apuesta por la descentralización llevó actividades a barrios como la plaza de les Glòries o el parque del Fòrum. Según los datos municipales, más de 120.000 personas se congregaron en el frente marítimo para seguir el espectáculo pirotécnico, una cifra que el consistorio considera un éxito de convocatoria.
El gobierno municipal destaca que la combinación de identidad local y vocación internacional se mantuvo intacta. La elección de Shanghái como ciudad invitada y un pregón centrado en la defensa del comercio de proximidad sirvieron de hilo conductor entre los correfocs, los castellers y una oferta contemporánea para públicos diversos.
Fuentes del consistorio admiten que el nuevo modelo exige una logística de movilidad, limpieza y seguridad más exigente. El reto para las próximas ediciones pasa por consolidar la descentralización sin trasladar las molestias del centro a zonas residenciales.
«El desplazamiento de eventos masivos a los barrios y a las playas requiere una planificación impecable para evitar que las molestias habituales del centro se trasladen a zonas residenciales»
El Ayuntamiento de Barcelona ya trabaja en la próxima edición de La Mercè, que volverá a celebrarse en septiembre de 2027. La intención es mantener el formato descentralizado y evaluar la sostenibilidad del modelo a largo plazo.



