El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, se sienta este viernes con todos los grupos parlamentarios, excepto Vox, para abordar medidas que eleven el nivel académico. El objetivo es tener una hoja de ruta consensuada en abril.
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha convocado este viernes a todos los grupos de la oposición, salvo Vox, para empezar a definir las medidas que deben revertir la situación del sistema educativo catalán. La reunión, que se celebra en el Palau de la Generalitat, busca acordar una hoja de ruta con propuestas concretas, calendario y presupuesto asignado, según ha podido saber El Periódico.
El encuentro llega después de la comparecencia de Illa en el Parlament el miércoles, donde la oposición calificó de "descalabro" la gestión educativa del Govern a raíz de los malos resultados en las pruebas PISA. Por primera vez, Aliança Catalana participará en una mesa de estas características, después de haber rechazado hasta ahora todas las invitaciones al Palau.
Cada partido llevará sus propias propuestas, pero el reto es alcanzar un mínimo común denominador. El debate estará liderado por el presidente del Consejo de Educación de Catalunya (CEC), Joan Manuel del Pozo, y se abrirá a toda la comunidad educativa mediante foros territoriales. El objetivo final es un pacto nacional que blinde el sistema para la próxima década.
En los días previos, Illa ya ha avanzado algunas ideas que se pondrán sobre la mesa, como potenciar la lectura en las aulas y reducir el uso de pantallas. La consellera de Educació, Esther Niubó, ha propuesto recuperar las lecturas obligatorias en Bachillerato para el curso 2027-2028, tres años después de su retirada, y ha instado a los centros a aplicarlas desde 5º de primaria. También se plantea volver al papel y al bolígrafo y reforzar el cálculo mental.
La voluntad del president es que este debate transcurra al margen del pulso que los sindicatos como Ustec y CGT mantienen con el Departamento de Educació. El Ejecutivo quiere demostrar que, más allá de la crisis con los docentes, ha tomado las riendas para climatizar los centros en un plazo de cinco años y elevar los resultados académicos, dejando en segundo plano la discusión sobre las condiciones salariales.
Además, Illa ha prometido destinar el 6% del PIB a educación, una medida que busca rebajar la tensión con el sector. La reunión de este viernes es solo el punto de partida de un proceso que debería culminar en abril con un acuerdo amplio.



