La consellera de Interior, Núria Parlon, y la cúpula de los Mossos d'Esquadra preparan un dispositivo para contener las nuevas convocatorias de disturbios previstas en Barcelona para el sábado 31 de octubre.
Los 133 arrestos practicados tras los altercados del sábado 24 de octubre han puesto en guardia a la policía catalana. De ellos, 85 corresponden a menores de edad, un dato que la consellera de Interior ha utilizado para señalar el perfil de los implicados.
La consellera Núria Parlon compareció este miércoles en la comisión de Interior del Parlament para explicar lo ocurrido. Según sus palabras, la conducta fue
"totalmente anómala"por su grado de virulencia y por la elevada participación de adolescentes. Tanto ella como la comisaria jefa Sílvia Catà coincidieron en describir un "nuevo fenómeno de violencia juvenil" que se organiza por plataformas digitales.
Parlon hizo además un llamamiento a las familias:
"Hacemos un llamamiento a las familias para que se hagan responsables de los contenidos que consumen sus hijos en las redes sociales".
Según la cúpula de los Mossos, el seguimiento de las redes empezó cuatro días antes de la cita. Se le asignó un nivel de riesgo intermedio, 2 sobre 3, y se movilizaron 400 efectivos. El director de la policía catalana, Ferran López, admitió que no se acertó al calibrar la agresividad de los asistentes, porque la convocatoria pasó de rumor digital a amenaza real en muy poco tiempo.
Catà explicó que los altercados se coordinaron en dos grupos de Telegram llamados Blocus Barcelona, que llegaron a reunir a más de 2.000 usuarios antes de ser cerrados. Según fuentes policiales, en esos chats se incitaba a delitos como el asalto a joyerías y establecimientos tecnológicos, la quema de contenedores para levantar barricadas o el enfrentamiento con las patrullas.
En el Parlament, la oposición no quedó satisfecha. Junts pidió formalmente la dimisión de Parlon, mientras que Esquerra Republicana y el PP cuestionaron la planificación previa. Vox puso el foco en el origen extranjero de parte de los implicados, y los Comuns reclamaron depurar responsabilidades sobre las plataformas digitales que difunden estos mensajes.
Para los barceloneses, la semana que viene supone un refuerzo visible de agentes en el centro de la ciudad y una posible alteración de la vida comercial del entorno. Los Mossos no han detallado todavía el despliegue concreto para el sábado 31 de octubre.



