La Associació de Càmpings de Girona ha iniciado una prueba piloto al contratar a 27 trabajadores de Honduras, México y Colombia. Esta medida busca paliar la escasez de mano de obra calificada en el sector turístico.
Veintisiete trabajadores provenientes de Latinoamérica se han incorporado este verano a los campings de Girona, en un esfuerzo por abordar la creciente escasez de personal cualificado en el sector turístico. La iniciativa, liderada por la Associació de Càmpings de Girona, tiene como objetivo no solo cubrir vacantes críticas, sino también explorar nuevas fuentes de talento en el extranjero. Entre los nuevos empleados se encuentra Héctor Palma, un joven hondureño que trabajará hasta finales de septiembre como pinche en el camping Las Dunas, ubicado en Sant Pere Pescador.
La contratación se realizó a través del Ministerio de Trabajo hondureño, que facilitó la preselección. Los campings cubren todos los gastos relacionados con el traslado y alojamiento del personal contratado. Miquel Gotanegra, presidente de la asociación, enfatiza que aunque su prioridad es fomentar el talento local, esta estrategia complementaria es esencial para mantener altos estándares durante la temporada alta.
El sector turístico enfrenta serias dificultades para encontrar mano de obra calificada. Según datos recientes, el 75% de las plazas vacantes no se cubren, lo que pone en riesgo la calidad del servicio ofrecido a los turistas. Frederic Suñé, gerente del camping Las Dunas, señala que esta situación ha llevado a muchos empresarios a buscar soluciones creativas y diversificadas para atraer trabajadores.
A pesar del interés por parte de los jóvenes latinoamericanos en trabajar en España, las condiciones laborales actuales presentan desafíos significativos. La falta de reconocimiento profesional y las largas jornadas laborales son factores que desincentivan a muchos candidatos locales e internacionales. Un director hotelero anónimo menciona que “cada semana hay alguien que deja su puesto”, lo cual complica aún más la estabilidad laboral durante los meses pico.
La falta crónica de personal también ha llevado a algunos negocios a recurrir a estudiantes o trabajadores temporales sin experiencia adecuada. Jordi Meléndez, presidente de la Associació de Bars i Restaurants d Platja d’Aro, reconoce que esto afecta directamente al nivel del servicio ofrecido: “Es difícil encontrar gente dispuesta a sacrificar sus noches”.
El impacto negativo del COVID-19 ha sido un punto clave en esta crisis laboral. Muchos trabajadores optaron por cambiarse a empleos con horarios más flexibles tras experimentar cierres y restricciones severas durante la pandemia. En Catalunya se estima que 84.000 trabajadores turísticos se jubilarán antes del 2030, lo cual acentuará aún más la necesidad urgente por nuevos talentos.
A medida que avanza la temporada turística y con una población flotante significativamente mayor en localidades costeras como Lloret de Mar o Platja d’Aro durante el verano, los restauradores están cada vez más preocupados por asegurar su plantilla antes del inicio oficial del periodo estival. Marc Linares destaca: “Si no tienes cubiertos los principales puestos para abril, vas mal”.
En conclusión, mientras Girona busca soluciones innovadoras para atraer mano de obra calificada desde Latinoamérica y otros lugares lejanos, queda claro que el sector turístico debe adaptarse rápidamente para enfrentar estos retos laborales si desea mantener su competitividad y calidad ante un mercado cada vez más exigente.
