La celebración de Sant Joan en Barcelona reunió a cerca de 90.000 personas, resultando en 11 detenciones y una pelea con machetes en la playa de la Mar Bella. A pesar de los incidentes, las autoridades consideran el evento relativamente tranquilo.
Cerca de 90.000 personas se congregaron en las playas de Barcelona para celebrar la tradicional verbena de Sant Joan, un evento que, aunque festivo, dejó un saldo preocupante: 11 detenidos y una agresión con arma blanca en la playa de la Mar Bella. La noche se tornó violenta cuando se produjo una pelea entre varios individuos que culminó con un herido por cuchillada en la espalda. Afortunadamente, su vida no corre peligro y el presunto autor fue arrestado por las autoridades.
El teniente de alcalde de Seguridad, Albert Batlle, calificó el evento como «intenso pero relativamente tranquilo», destacando que a pesar del número elevado de asistentes, los incidentes graves fueron limitados. Sin embargo, el uso y proliferación de armas blancas sigue siendo un desafío significativo para los cuerpos policiales. Batlle advirtió sobre el peligro que representan estos objetos: «En una cuchillada, una rascada con dos centímetros de diferencia puede conducir a la muerte».
Durante la noche se realizaron 32 asistencias médicas, principalmente relacionadas con el consumo excesivo de alcohol. De estas asistencias, 17 requirieron traslados a centros médicos. Las autoridades han intensificado los controles preventivos para decomisar armas blancas antes del inicio del evento; sin embargo, también reconocen que muchos asistentes llevan utensilios para sus cenas familiares.
Aparte del incidente violento en la playa, otros problemas surgieron durante la celebración: se registraron 60 contenedores quemados, lo que obligó a desplegar un amplio dispositivo conjunto entre Guardia Urbana y Mossos d’Esquadra para controlar los desórdenes públicos. El alcalde Jaume Collboni visitó el centro operativo en Bogatell junto a Batlle para evaluar las acciones tomadas durante la noche.
A pesar del caos ocasionado por algunos grupos durante la verbena, otras áreas como L’Hospitalet reportaron solo dos detenciones y múltiples intervenciones por incendios menores provocados por fuegos artificiales mal manejados. En Badalona también se registraron grandes botellones; sin embargo, las autoridades consideraron que esta edición fue más tranquila comparada con años anteriores.
Finalmente, tras concluir las festividades nocturnas, quedó un panorama desolador: 70 toneladas de residuos fueron generadas en las playas barcelonesas. La Guardia Urbana comenzó su labor de limpieza a primera hora del día siguiente; alrededor de las 6:30 AM, comenzaron a desalojar las playas afectadas como Nova Icària y Bogatell para permitir el acceso al público nuevamente.
A medida que avanza el día y los bañistas esperan ansiosos poder disfrutar del mar y sol veraniego, es crucial recordar tanto los peligros asociados al consumo irresponsable como al uso indebido de objetos peligrosos durante celebraciones masivas.
