Un nuevo embate del viento azota Catalunya
El día 29 de marzo de 2026, Catalunya se vio nuevamente afectada por un intenso episodio de viento que ha dejado a su paso siete personas heridas, aunque afortunadamente sin lesiones graves. Este fenómeno meteorológico, que ha sido catalogado como el tercero en un corto periodo de seis semanas, ha generado rachas que superaron los 169 km/h en las zonas más altas de Portbou y alcanzaron los 100 km/h en diversas localidades del Pirineo y Terres de l’Ebre.
Entre los incidentes más destacados, se reportó que tres personas, incluyendo una mujer y dos menores, resultaron heridas al ser golpeadas por una plancha metálica en un camping ubicado en Sant Llorenç de Montgai. Aunque sus heridas fueron leves, dos de ellos requirieron traslado al hospital Arnau de Vilanova en Lleida para recibir atención médica.
En otro camping situado en Platja d’Aro, un cliente belga fue atendido tras ser impactado por una rama caída. Como medida preventiva, la administración del camping decidió cerrar la zona afectada, conocida por su densa arboleda. En otras localidades como Blanes y Calonge, se registraron incidentes similares donde mujeres fueron golpeadas por objetos voladores; afortunadamente, una de ellas salió ilesa.
El impacto del viento no solo se limitó a heridos; también causó severas interrupciones en el tráfico. Al menos quince carreteras fueron cerradas debido a la caída de árboles sobre la calzada. En particular, la AP-7 experimentó el corte de uno de sus carriles cerca de Vilademuls, lo que generó congestión vehicular significativa.
A nivel ferroviario, Renfe suspendió temporalmente la circulación de trenes en las líneas R11 y R3 hasta media tarde. Para mitigar las molestias a los pasajeros afectados, se habilitó un servicio alternativo para cubrir estos trayectos interrumpidos.
La comarca del Baix Empordà fue una de las más perjudicadas durante este evento meteorológico extremo. Con ráfagas que alcanzaron hasta 117 km/h, los servicios de emergencia recibieron más de mil avisos relacionados con daños estructurales. En Platja d’Aro, el vendaval destruyó escaparates comerciales y derribó numerosos árboles tanto públicos como privados.
No solo el viento causó estragos; también dejó un mar bravo a lo largo del norte de la Costa Brava con olas que alcanzaron hasta 9 metros. En Colera, parte del tejado de una iglesia voló debido a las intensas ráfagas; mientras tanto, Berga sufrió daños considerables en su polígono industrial.
A raíz del peligroso torb generado por estos vientos fuertes, incluso se suspendieron actividades religiosas como la procesión del Domingo de Ramos programada para ese día en Camprodon.
