Un acuerdo en el horizonte
Los gobiernos de Andorra y España están optimistas respecto a la posibilidad de alcanzar un acuerdo sobre la delimitación de su frontera antes del verano. Ambas naciones han estado trabajando en un informe técnico que servirá como base para las negociaciones, que se llevarán a cabo en una comisión mixta copresidida por los embajadores de cada país.
La intención es clara: lograr un consenso que permita firmar un tratado internacional similar al que se estableció entre Andorra y Francia en 2012. Sin embargo, existen varios puntos conflictivos que deben resolverse antes de avanzar, incluyendo discrepancias sobre siete áreas específicas que abarcan aproximadamente diez kilómetros del total de 64,5 kilómetros del perímetro fronterizo.
Este desacuerdo comenzó a tomar forma en noviembre de 2021, cuando agentes rurales catalanes realizaron una inspección en Os de Civís y determinaron que un parque fotovoltaico construido en el Planell de la Tosa invadía territorio español. Según sus mediciones, el complejo ocupaba más terreno catalán (16.000 metros cuadrados) que andorrano (5.130 metros cuadrados). Andorra, sin embargo, sostiene que toda la instalación está dentro de sus límites territoriales.
Jordi Betriu, presidente de la Entidad Municipal Descentralizada (EMD) de Os de Civís, ha señalado que las diferencias sobre esta frontera no son nuevas y se remontan a años atrás con otros proyectos similares. La situación ha llevado a ambos países a buscar soluciones pacíficas y cooperativas para evitar tensiones innecesarias.
A pesar del conflicto territorial, tanto España como Andorra han expresado su deseo de fomentar la cooperación transfronteriza. “Esto no es el muro de Berlín; estamos promoviendo la cooperación”, afirman fuentes españolas involucradas en las negociaciones. En este sentido, se han mantenido reuniones con los alcaldes locales para abordar las preocupaciones comunitarias y buscar soluciones conjuntas.
Ricard Mateu, alcalde de Les Valls de Valira, ha destacado la importancia histórica del deslinde territorial basado en actas del siglo XIX y cómo estos documentos no siempre coinciden con las cartografías actuales. Las construcciones recientes han alterado aún más esta situación geográfica compleja.
Aparte del caso específico del Planell de Tosa, hay otros seis puntos donde persisten discrepancias significativas entre ambas naciones. La falta de claridad sobre los límites territoriales ha complicado aún más el proceso debido a tradiciones locales como el empriu, que regula el uso comunal de recursos naturales entre vecinos.
A medida que avanza este proceso negociador, ambas partes buscan evitar confrontaciones directas mientras trabajan hacia un entendimiento mutuo. Aunque aún no se ha definido cuántas hectáreas están en disputa —un ingeniero forestal estima más de 200— lo crucial será determinar qué áreas tienen relevancia económica o estratégica para cada país.
