Una historia de perseverancia y esperanza
A sus 77 años, Ana León se ha convertido en un símbolo de lucha en Arenys de Mar. Su vida ha estado marcada por el cáncer, una enfermedad que no solo le ha afectado a ella, sino también a su familia. Tras perder a su marido por un tumor hepático y enfrentarse a dos operaciones por cáncer de mama, Ana ha tenido que visitar el Hospital Germans Trias i Pujol, conocido como Can Ruti, en numerosas ocasiones. Sin embargo, la falta de un transporte público adecuado entre su localidad y el hospital la llevó a tomar cartas en el asunto.
La situación del transporte público es crítica para los pacientes que requieren atención médica especializada. Ana describe la conectividad como “lamentable”, lo que le impulsó a liderar una campaña para solicitar un autobús sanitario que conecte las poblaciones costeras con Can Ruti. Con determinación y apoyo comunitario, logró recoger más de 18.000 firmas, demostrando que su causa resonaba con muchos otros afectados.
Al principio, muchos consideraron las ideas de Ana como poco realistas; sin embargo, su tenacidad fue inquebrantable. “Nos obligan a ir acompañadas o utilizar el tren”, explica Ana sobre las dificultades que enfrentan los enfermos para llegar al hospital. Un trayecto que podría hacerse en coche en menos de media hora se convierte en una odisea de hasta dos horas utilizando el tren, algo inaceptable para quienes luchan contra enfermedades graves.
Ana encontró respaldo en la síndica local Teresa Verdura y la Associació de Veïns d’Arenys de Mar, quienes ayudaron a amplificar su voz. La campaña fue tan exitosa que incluso se recogieron más de 2.500 firmas solo en Change.org. A pesar del apoyo popular y político recibido —incluyendo mociones aprobadas por varios ayuntamientos— todavía hay obstáculos burocráticos que impiden avanzar hacia una solución efectiva.
A pesar del compromiso verbal del secretario de Mobilitat de la Generalitat, Manel Nada, para estudiar la propuesta del autobús sanitario, Ana sigue enfrentando resistencia política. El Ayuntamiento de Mataró ha exigido condiciones adicionales que complican aún más la situación: quieren que el autobús parta desde su hospital local antes de dirigirse a Can Ruti.
A pesar del desánimo ocasional ante las trabas políticas, Ana no está dispuesta a rendirse. “No descarto colgar pancartas y salir a protestar”, afirma con determinación. Su historia es un recordatorio poderoso sobre cómo una sola persona puede movilizar comunidades enteras hacia un cambio significativo.
