Alrededor de 2.000 personas marcharon en Barcelona para exigir derechos LGTBI más allá del matrimonio. La movilización, que celebra su 50.ª edición, critica la dependencia del matrimonio para acceder a derechos básicos.
Unas 2.000 personas se manifestaron el pasado fin de semana en el centro de Barcelona, convocados por diversas organizaciones LGTBI, para reivindicar que los derechos no deben estar condicionados al matrimonio. Esta movilización, que conmemora la 50.ª edición desde su inicio en 1977, ha sido organizada por entidades como Crida per l’alliberament sexual i de gènere y el Front d’Alliberament Gai de Catalunya (FAGC). Los organizadores estiman que la participación podría haber alcanzado hasta las 10.000 personas, lo que refleja un creciente descontento con la situación actual del colectivo.
La marcha comenzó en la plaza Universitat bajo la pancarta principal que decía: «Más allá del matrimonio, del altar a la revuelta». Durante el recorrido, se escucharon consignas que cuestionaban la idea de que el matrimonio sea un requisito indispensable para acceder a vivienda o permisos laborales. Clara Morató-Aragonès, presidenta de la Associació Catalana d’Asexuals, enfatizó que «el matrimonio no soluciona los problemas» y abogó por reconocer otras formas de convivencia sin necesidad de institucionalizar relaciones.
A pesar de los avances logrados desde la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo en 2005, muchos activistas consideran que este logro ha creado una dependencia estructural hacia esta institución. «El matrimonio se ha convertido en una llave de acceso casi obligatoria», afirmaron los organizadores en un manifiesto distribuido durante la marcha.
Ángel Camacho, miembro de Crida per l’alliberament sexual i de gènere, recordó que han pasado más de 20 años desde el establecimiento del matrimonio igualitario y subrayó cómo muchas personas siguen excluidas fuera del marco matrimonial. Además, mencionó las 300 agresiones registradas el año pasado contra miembros del colectivo LGTBI como un reflejo alarmante del aumento de violencia hacia estas comunidades.
A lo largo de los años, las luchas por los derechos LGTBI han evolucionado y diversificado sus objetivos. El manifiesto presentado durante esta movilización critica cómo se ha vendido el matrimonio como una victoria total en términos de igualdad entre homosexuales y heterosexuales. Sin embargo, muchos activistas sostienen que esto ha limitado las posibilidades reales para aquellos que no desean o no pueden casarse.
No es casualidad que esta manifestación haya atraído también a otros movimientos sociales; alrededor de unas cincuenta organizaciones han mostrado su apoyo a través de adhesiones al manifiesto. Entre ellas se encuentran grupos feministas y antirracistas así como sindicatos laborales y asociaciones vecinales.
A medida que avanzaba la jornada reivindicativa, se anunciaron actividades culturales y festivas para continuar con las celebraciones hasta altas horas en plaza Universitat. Actuaciones programadas incluyeron presentaciones artísticas locales como Dragkelarre y PD Laloramusic.
Aunque esta manifestación fue un momento clave para visibilizar las demandas actuales del colectivo LGTBI+, también sirvió como recordatorio sobre las luchas aún pendientes por lograr una verdadera igualdad social sin depender exclusivamente del modelo matrimonial tradicional.
