El agua del grifo en Tordera ha sido declarada no apta para el consumo tras detectar PFAS. Miles de vecinos se ven afectados y el Ayuntamiento activa medidas de emergencia.
Tordera, un municipio del Maresme, se encuentra en una situación crítica tras la declaración oficial de que el agua de su red no es apta para el consumo. Esta decisión fue tomada por las autoridades sanitarias después de que se detectaran niveles de PFAS, conocidos como contaminantes eternos, que superan los límites establecidos por la normativa europea. La concentración hallada fue de 0,107 microgramos por litro, ligeramente por encima del límite legal de 0,1 microgramos. La noticia ha llegado en un momento complicado, ya que coincide con una ola de calor que afecta a la región.
Desde la notificación, miles de residentes en áreas como San Pedro, San Andrés y Tordera Parque han recibido instrucciones claras: no beber ni utilizar el agua del grifo para cocinar. Esta restricción también afecta a parte del municipio vecino Palafolls, lo que agrava aún más la situación. En respuesta a esta crisis sanitaria, el Ayuntamiento ha desplegado un dispositivo especial que incluye cisternas con agua potable y reparto gratuito de botellas para las personas más vulnerables.
A pesar del mensaje tranquilizador emitido por la alcaldesa sobre la falta de peligro inmediato para la salud pública, los expertos advierten sobre los riesgos asociados a una exposición prolongada a estos compuestos químicos. Los PFAS son sustancias sintéticas utilizadas durante décadas en diversos procesos industriales y productos cotidianos, lo que plantea interrogantes sobre su origen en el suministro local.
La Agència Catalana de l’Aigua está llevando a cabo investigaciones para determinar cómo estos contaminantes han llegado al pozo que abastece al municipio. Mientras tanto, se realizarán nuevas analíticas para monitorear los niveles y evaluar si es posible levantar las restricciones actuales. La alcaldesa ha enfatizado que esta medida es un acto responsable y transparente frente a una situación inesperada.
Este caso no es aislado; especialistas advierten que otros municipios podrían enfrentar situaciones similares debido a los nuevos controles impuestos por la normativa europea sobre calidad del agua. Hasta hace poco tiempo, los PFAS no eran objeto de análisis sistemático en muchas localidades.
A medida que avanza esta crisis hídrica en Tordera, sus habitantes deben adaptarse a una nueva realidad donde el acceso al agua potable está restringido. Las autoridades locales están trabajando rápidamente para implementar sistemas específicos de filtración en su planta potabilizadora mientras esperan resultados favorables en las próximas pruebas analíticas.
Los ciudadanos pueden mantenerse informados sobre las actualizaciones relacionadas con este tema crucial visitando el sitio web oficial del Ayuntamiento o contactando directamente con sus oficinas.
