El emblemático edificio del Banco de España en Tarragona se convertirá en un Parador turístico, con capacidad para 118 huéspedes. La reforma, valorada en 20 millones, comenzará tras la aprobación del pleno municipal.
Tarragona dará un nuevo uso al antiguo Banco de España, que ha permanecido cerrado desde su clausura en 2003. El Ayuntamiento ha decidido traspasar la titularidad del inmueble al Ministerio de Industria y Turismo, permitiendo que la empresa pública Paradores se encargue de su transformación en un hotel. Este proyecto es significativo no solo por el estado actual del edificio, deteriorado y lleno de escombros, sino también porque representa una oportunidad para revitalizar el turismo en la ciudad.
El alcalde Rubén Viñuales ha expresado su satisfacción por el compromiso del Estado para llevar a cabo esta reforma. “El Parador en Tarragona era uno de esos sueños que tenía la ciudad”, afirmó Viñuales, quien destacó que la ciudad, reconocida como Patrimonio de la Humanidad, necesitaba un establecimiento hotelero de calidad.
La obra está estimada en 20 millones de euros y se espera que esté finalizada para 2030. El nuevo Parador contará con 59 habitaciones, lo que permitirá alojar a un máximo de 118 huéspedes. Además, se construirá un edificio anexo destinado a servicios como bar y otras habitaciones, sumando aproximadamente 7.000 m2 al proyecto.
A pesar del deterioro visible del edificio original, este conserva elementos arquitectónicos significativos desde su inauguración en 1929. La planta baja mantiene los mostradores originales y otros detalles históricos que evocan su pasado bancario. Sin embargo, las plantas superiores presentan un panorama más desolador: vandalismo y falta de mantenimiento han dejado huellas evidentes.
Aún así, el despacho del director es una parte notablemente conservada del inmueble. Según los planes iniciales elaborados por Paradores, esta habitación será convertida en una suite dentro del nuevo hotel. Las condiciones actuales dificultan el acceso a las plantas superiores debido a la falta de electricidad y escaleras sin luz natural.
Este proyecto no solo busca atraer turistas con alto poder adquisitivo; también tiene como objetivo generar empleo local y riqueza para Tarragona. Viñuales subrayó que tener un parador posiciona a Tarragona como “un destino patrimonial, gastronómico y cultural”.
A pesar de las críticas provenientes de algunos partidos políticos sobre la necesidad de aprobar nuevos planes urbanísticos para llevar a cabo esta reforma, el gobierno municipal sostiene que no es necesario realizar cambios adicionales según los informes técnicos emitidos.
A medida que avanza este ambicioso proyecto hacia su materialización prevista para 2030, los ciudadanos pueden esperar ver cómo este emblemático edificio recupera su esplendor mientras contribuye al desarrollo turístico sostenible de Tarragona.
