Nueve años después del referéndum ilegal de 2017, el 1 de octubre se ha convertido en una cita fija para el independentismo catalán, equiparable a la Diada o al cumpleaños de Jordi Pujol. Un artículo de opinión publicado por La Razón propone incluso oficializarlo como festivo regional.
El 1 de octubre ha quedado vinculado de forma irremediable al referéndum ilegal celebrado en Cataluña en 2017. Nueve años después, esa fecha funciona en el imaginario social independentista como un día grande, a la altura de la Diada del 11 de septiembre o del cumpleaños de Jordi Pujol, el 9 de junio. Así lo plantea un artículo de opinión publicado por La Razón, que repasa la deriva folclórica del procés y propone darle rango oficial a la efeméride.
El texto describe el proceso independentista como una pantomima que ha terminado por parecerse a una romería nacionalista, con ecos de película de Berlanga y de novela de Eduardo Mendoza. La propuesta es fijar el 1-O como festivo regional en Cataluña a partir del año que viene, cuando se cumplirá el décimo aniversario de la consulta.
Entre las actividades que el artículo sugiere para esa hipotética fiesta figura una peregrinación independentista hasta el Monasterio de Montserrat, al estilo de la romería que los iliturgitanos hacen con la Virgen de la Cabeza. En lugar de flores a La Moreneta, se entregarían a Carme Forcadell, y la subida se haría a lomos de burros catalanes.
Otra de las ideas es recrear los golpes de la policía durante la jornada del referéndum como si fuera una batalla de moros y cristianos, al modo de las que se celebran en el Levante español. También se propone una ruta guiada por los Santos Sitios del procés, desde la puerta de la Consejería de Hacienda donde los Jordis se subieron a unos coches hasta la entrada del Parlament de la Generalitat, donde se proclamó y se suspendió la DUI.
El artículo menciona la posibilidad de que La Legión desembarque en el puerto de Barcelona desde una réplica del crucero de Piolín, como hace en Semana Santa en Málaga, y que Jordi Évole ejerza de pregonero mostrando vídeos de la policía en su tableta.
En el apartado musical, el texto propone un cartel con Estopa, un tributo a Jarabe de Palo, un coro rociero de Huelva, Leño, Golpes bajos, Bertín Osborne y José Manuel Soto como cabeza de cartel, además de una colaboración en Soy español con Valtònyc.
La propuesta taurina también tiene espacio: recuperar los toros en la Plaza Monumental de Barcelona, quince años después de la última corrida, la de Serafín Marín con la señera y Albert Rivera en la grada. Se sugiere un encierro de Morante de la Puebla con seis toros mientras Carlos Herrera, criado en Mataró, fuma puros dominicanos en el callejón, y un brindis a Carles Puigdemont como presidente del festejo.
«A falta de independencia, buenos son unos Núñez del Cuvillo»
El artículo cierra con esa frase, que resume el tono satírico de una propuesta que no tiene recorrido oficial por ahora, pero que refleja cómo el 1-O sigue ocupando un lugar central en el calendario simbólico del independentismo catalán.



