El gobierno de Jaume Collboni logra sacar adelante dos de los tres expedientes fiscales con el apoyo de Junts y ERC, pero no consigue aprobar la subida del IBI a los 208 hoteles de mayor valor catastral.
El pleno del Ayuntamiento de Barcelona ha aprobado este viernes dos de los tres expedientes en que el gobierno de Jaume Collboni había dividido las ordenanzas fiscales para 2027. El ejecutivo del PSC ha sumado los votos de Junts y ERC para congelar en cuatro euros el recargo del impuesto turístico a los huéspedes de albergues y para elevar de forma progresiva la tasa que pagan los cruceristas que pasan menos de 12 horas en la ciudad.
La tarifa para estos cruceristas arrancará en 12 euros en 2027 y escalará hasta los 24 euros en 2030. El tercer expediente, que incluía el grueso de la reforma fiscal, ha decaído por los votos en contra de Junts, PP y Vox y la abstención de Barcelona en Comú.
La principal novedad de ese paquete rechazado era el aumento del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) a los 208 hoteles de mayor valor catastral de la ciudad, que debía pasar del 1,17% al 1,30%. La medida queda de momento sin efecto.
El desencuentro con los Comuns se ha repetido en el pleno después de que ya se verbalizara en la comisión extraordinaria de economía del pasado martes. La formación condicionaba su apoyo a que el gobierno renunciase a la subida paulatina del recargo turístico para los clientes de hoteles de lujo y lo elevara de golpe a ocho euros por noche a partir del año que viene.
«No podemos seguir aplicando parches mientras los pisos turísticos y los cruceros siguen tensionando la vivienda», han defendido fuentes de Barcelona en Comú durante el debate.
Ese máximo de ocho euros es el que permite la modificación legal que la Generalitat aprobó la primavera pasada. La propuesta del gobierno era que la tarifa subiera un euro cada año, desde los cinco euros que se reclaman desde abril pasado hasta alcanzar los ocho euros en 2029.
Con el rechazo del bloque principal, el Ayuntamiento de Barcelona tendrá que volver a negociar las ordenanzas fiscales para el próximo ejercicio. Los grupos municipales ya han anunciado que mantendrán sus posiciones de cara a las próximas semanas.
La sesión ha dejado claro que el gobierno de Collboni no tiene garantizados los apoyos para el conjunto de la política fiscal municipal. Los dos expedientes aprobados, eso sí, tendrán efectos directos en el bolsillo de los visitantes y en la recaudación municipal a partir del próximo año.


