El pleno del Ayuntamiento de Barcelona ha tumbado este viernes la propuesta central de ordenanzas fiscales para 2027 al no lograr mayoría. Sí ha aprobado dos medidas sobre recargos turísticos, entre ellas la subida a cruceristas de escala.
La propuesta estrella del gobierno de Jaume Collboni para 2027, subir el IBI de los hoteles del 1,17% al 1,3%, el máximo legal, no ha salido adelante. El pleno del Ayuntamiento de Barcelona celebrado este viernes ha rechazado el expediente central de modificación de las ordenanzas fiscales, que solo ha contado con los votos de PSC y ERC. Junts, PP y Vox han votado en contra y la abstención de Barcelona en Comú ha sido determinante para paralizar la iniciativa.
El debate se ha dividido en tres puntos. Dos de ellos han prosperado: la congelación del recargo municipal de la tasa turística en los albergues de juventud y la subida escalonada del recargo a los cruceristas de escala, aquellos que permanecen menos de doce horas en la ciudad. Ambos han recibido el apoyo de Junts y ERC, con el rechazo de BComú, PP y Vox. El tercer punto, el que articulaba la reforma fiscal, ha decaído.
El enfrentamiento entre PSC y Barcelona en Comú ha marcado la sesión. El teniente de alcaldía de Economía, Jordi Valls, ha reprochado a los Comuns su negativa a pactar:
«Si reiteran su posición negativa, ustedes hacen un favor a aquellos a quienes critican constantemente, los lobbies turísticos»
La líder de BComú, Gemma Tarafa, ha acusado al gobierno de Collboni de desaprovechar una «oportunidad de oro» para cortar la actividad de los cruceristas de escala. Además, ha advertido de que la congelación del recargo en los albergues equivale a rebajar el impuesto de 10.000 plazas hoteleras.
Junts ha justificado su apoyo a los recargos con un argumento diferenciador. Su concejal Arnau Vives ha declarado:
«No somos los del 'tourist go home', no somos turismofóbicos»
Vives ha lamentado que los buenos datos de la ciudad no se traduzcan en menos presión fiscal para los barceloneses. El portavoz de ERC, Jordi Castellana, ha explicado que su formación respalda los tres expedientes «de una manera muy tranquila y consciente» porque avanzan hacia una recaudación turística más justa que revierta en la vida de los vecinos.
Desde el PP, el concejal Víctor Martí ha criticado la política fiscal del gobierno municipal:
«Cuando tiene margen para reducir la carga impositiva, nunca lo hace, y cuando puede aumentar un impuesto, lo aumentan hasta el máximo legal permitido»
Martí ha defendido que el turismo es un motor económico para la ciudad y no un problema. Con el rechazo de la propuesta central, las ordenanzas fiscales de 2027 deberán volver a negociarse o prorrogarse, lo que afecta a la previsión de ingresos municipales y, por tanto, a los servicios que dependen de ellos.


