La comunidad catalana levantó 12.112 pisos sociales en lo que va de década frente a los 26.675 de Madrid, aunque en 2025 superó a la capital por primera vez con 3.517 unidades. El IBI y los topes al alquiler marcan dos modelos opuestos.
La política de vivienda en Cataluña y en Madrid ha seguido caminos opuestos en los últimos años. Según los datos recogidos por economiadigital.es, desde 2020 la región catalana ha promovido 12.112 viviendas sociales, mientras que la Comunidad de Madrid ha alcanzado las 26.675, un 104% más. La brecha se ha ido ensanchando ejercicio a ejercicio: en 2024 Madrid levantó 6.689 unidades frente a las 1.893 de Cataluña.
El vuelco llegó en 2025. Cataluña registró 3.517 viviendas sociales, superando por primera vez a Madrid, que se quedó en 2.048. Un dato que rompe la tendencia, pero que no compensa el acumulado de los años anteriores.
La diferencia también se aprecia en la construcción total de vivienda. Entre 2020 y 2025, Madrid ha edificado 104.181 inmuebles y Cataluña 83.413. La cifra es llamativa porque Cataluña abarca cuatro provincias, con más territorio y población que la comunidad madrileña.
El mercado de alquiler refleja estrategias divergentes. Desde 2018, el precio de la vivienda ha subido un 98,3% en Madrid y un 30,7% en Cataluña, donde se aplican topes y restricciones. En los alquileres, el incremento ha sido del 58,5% en Madrid y del 21,7% en Barcelona.
La contrapartida es la oferta disponible. En el mismo periodo, Madrid ha perdido un 73% de su stock para alquilar y Barcelona un 90%. Entre el segundo trimestre de 2025 y el de este año, la oferta en Barcelona ha caído otro 11%, mientras que en Madrid se recuperaba.
La fiscalidad local añade otra diferencia. El IBI es la principal fuente de ingresos de los ayuntamientos y los catalanes lo aplican con tipos más altos. Un barcelonés paga un tipo del 0,66% frente al 0,41% de un madrileño. Para un piso de 240.000 euros, el recibo en Madrid es de 992 euros y en Barcelona de 1.584 euros, más de un 50% más caro.
El debate sobre los decretos Maricarmen, ya decaídos, ha intensificado la disputa. La política catalana ha sido equivalente a la del gobierno central, con medidas intervencionistas, mientras Madrid ha optado por fórmulas más liberales dentro de sus competencias. El resultado, según los datos, es que Madrid tiene más oferta y mejores salarios, aunque con precios más altos.
Para los vecinos de Cataluña, el acceso a una vivienda de propiedad o alquiler sigue siendo más difícil que en Madrid. La caída de la oferta en Barcelona, muy superior a la madrileña, limita las opciones de quienes buscan emanciparse o cambiar de casa. La construcción de vivienda social, aunque repuntó en 2025, aún está lejos de compensar el déficit acumulado.



