Un docente de **Filosofía** de **1.º y 2.º de Bachillerato** de un instituto público catalán ha sido expedientado por impartir sus clases en **castellano**. Según el documento al que ha tenido acceso **El Mundo**, la directora llegó a entrar en el aula para comprobarlo.
El expediente disciplinario abierto contra un profesor de Filosofía de 1.º y 2.º de Bachillerato pone en evidencia lo que, según el informe al que ha tenido acceso El Mundo, no es un caso aislado. La dirección de un centro público dependiente del Departamento de Educación inició el procedimiento contra este docente, que recibió un expediente en enero por usar el castellano como lengua de clase.
El documento sostiene que el profesor impartía la materia en castellano y que todo el material que entregaba al alumnado también estaba en esa lengua. Entre las pruebas que recoge el informe figura la presencia de la directora en una parte de una clase, con el objetivo de «constatar que imparte la clase en castellano».
Preguntado por este diario, el Departamento de Educación de la Generalitat confirma la apertura del expediente y justifica la medida con las quejas recibidas. Según sus fuentes, había llegado «muchas quejas por parte de familias» porque la asignatura debía impartirse en catalán.
«Eso afectaba a los alumnos que tomaban los apuntes en castellano y después tenían que hacer la Selectividad en catalán»
El Departamento recuerda, no obstante, que cualquier alumno de Cataluña puede realizar en castellano las pruebas de acceso a la universidad. Añade que la programación de cada centro debe respetar el catalán como lengua vehicular en todas las asignaturas, salvo en la de Lengua castellana.
El docente afectado, que ha pedido no revelar su nombre, relata que fue advertido de que, si no cambiaba, podían abrirle un expediente. Describe el pasado curso como «un suplicio al que no puedes acostumbrarte». Insiste en que no tiene problemas con el alumnado y en que trabaja conforme a la ley y a las sentencias que amparan el uso del castellano en las aulas.
Asesorado por la Asamblea por una Escuela Bilingüe (AEB), este profesor ha presentado un recurso de alzada para que su expediente no quede marcado por una sanción que considera injustificada. Ahora es interino en otro instituto, y dice que en cada centro al que va vive la misma situación.
El caso de un segundo docente, que pide aparecer con el nombre ficticio de Marcos, sigue un patrón parecido. El acta de una reunión con la dirección de su centro recoge que se le recordó que «en Cataluña la política lingüística es diferente» y que la lengua en el centro es el catalán. Según su relato, le llamaron al despacho en cinco o seis ocasiones.
«Hubo una fiscalización y un control que escapaba a toda justificación»
Marcos cuenta que llegó a borrar la pizarra para que no se viera que escribía en español. Este curso, con plaza fija, dice haber presentado a la dirección las sentencias sobre el castellano en los colegios y que, desde entonces, le han dejado tranquilo.
Otros dos docentes, Javier, interino, y Marta, profesora de secundaria, describen advertencias verbales y presiones en el despacho para que hablen en catalán. Marta lo califica de «intromisión en la libertad de cátedra», mientras que Javier reconoce que, de momento, solo ha recibido amonestaciones verbales.



