La proliferación de conejos afecta a cultivos y plantaciones en Cataluña. En Lleida, las capturas pasaron de 68.677 en 2015 a 245.671 en 2023.
Según publica Club de Caza, una cazadora catalana grabó con un visor térmico Falcon Q35 cientos de conejos alimentándose cerca de un centro ecuestre de la comarca del Vallès Occidental, en la provincia de Barcelona. Las imágenes muestran hasta qué punto la población de estos animales se ha concentrado en zonas donde su control resulta complicado.
Los conejos se alimentan del pienso de los caballos y de las parcelas cercanas a las instalaciones. Tras devorar las siembras más próximas a la escuela de equitación, se desplazan a otros terrenos dentro de un coto de caza en busca de comida, lo que complica su control por parte de los cazadores.
En Lleida, la situación es todavía más grave. Unió de Pagesos denuncia que los agricultores han tenido que asumir tareas de control ante la falta de actuaciones suficientes, y reclama una respuesta continuada. Cientos de agricultores deben tramitar permisos de armas y licencias de caza para proteger sus cultivos.
De acuerdo con los datos administrativos de la Generalitat, en la provincia de Lleida las capturas de conejos subieron de 68.677 en 2015 a 245.671 en 2023. El impacto es mayor en las comarcas del Pla de Lleida, donde se ha declarado la emergencia cinegética por los daños de estos animales.
Los daños afectan al cereal, los frutales, la vid y los olivos. Los conejos devoran los brotes recién nacidos y las semillas, lo que obliga a muchos agricultores a resembrar con el gasto que esto supone. También roen la corteza y llegan a matar árboles jóvenes, y destruyen los sistemas de riego por goteo.
Para los agricultores del Pla de Lleida, la emergencia cinegética sigue vigente y la gestión de los permisos y licencias es el paso inmediato para poder actuar en sus fincas.



