Un estudio de la Universidad de Barcelona ha desvelado cómo se comunicaban los habitantes del valle de Barcedana entre los siglos X y XII. Utilizando cuernos medievales, se han identificado puntos clave en esta red sonora.
La investigación liderada por el Laboratorio de Arqueología Medieval de la Universidad de Barcelona ha arrojado luz sobre las formas de comunicación utilizadas en el valle de Barcedana durante la Edad Media. Bajo la dirección de las arqueólogas Paula Melero y Laura Castellet, el equipo ha realizado un análisis exhaustivo que combina técnicas modernas con reproducciones históricas para entender cómo los habitantes se comunicaban a través del sonido.
El proyecto se centró en 17 puntos estratégicos del valle, donde se llevaron a cabo pruebas utilizando cuernos medievales fabricados en diferentes materiales: cuerno de vaca, cerámica y metal. Estas pruebas revelaron que los sonidos podían ser transmitidos a distancias superiores a 3 kilómetros, permitiendo que los receptores diferenciaban entre distintos tonos.
Castelllet, quien fue responsable del diseño y creación de las reproducciones cerámicas basadas en hallazgos arqueológicos, destacó la importancia histórica del uso sonoro frente al visual. “La comunicación sonora ofrecía una agilidad y adaptabilidad que no siempre garantizaba la comunicación visual”, explicó.
A través del uso experimental de estos instrumentos, el estudio identificó enclaves esenciales como Castelló Sobirà de Sant Gervàs, Sant Andreu de Llimiana y el castillo de Montllor. Estos lugares no solo eran estratégicos para la visibilidad sino también para establecer una red efectiva basada en sonidos.
A pesar de que el cuerno cerámico era considerado más sofisticado, los resultados indicaron que el cuerno hecho con material bovino podía cubrir las mismas distancias. Melero sugirió que este tipo podría estar relacionado con prácticas ganaderas y trashumantes típicas del periodo. “Ambos tipos producían sonidos diferenciables, lo cual era crucial para alertar o comunicar mensajes específicos”, añadió.
Este estudio no solo pone en relieve la complejidad y sofisticación de las redes comunicativas medievales sino que también resalta al valle como una unidad geográfica e histórica cohesionada desde tiempos antiguos. La combinación entre métodos sonoros y visuales sugiere un sistema robusto diseñado para adaptarse a las exigencias orográficas del terreno.
A medida que avanza esta investigación, queda claro que comprender estas antiguas formas de comunicación puede ofrecer nuevas perspectivas sobre cómo vivían y organizaban sus comunidades nuestros antepasados. Para aquellos interesados en explorar más sobre este tema o visitar los enclaves mencionados, el acceso al valle es sencillo desde diversas rutas locales; además, hay guías disponibles para profundizar en su rica historia.
