La Sagrada Família de Barcelona, obra maestra de Antoni Gaudí, ha abierto al público una de sus estancias más singulares: la sacristía de cristal. Este espacio, que hasta ahora había permanecido casi oculto a los visitantes, se ha convertido en un punto destacado del recorrido por el templo, ofreciendo una visión íntima de los objetos litúrgicos que allí se guardan.
Inaugurada en 2017, la sacristía destaca por su cúpula acebollada y su diseño innovador. Desde el exterior, es fácilmente reconocible en la esquina de las calles Sardenya y Provença. Sin embargo, lo que realmente fascina a los visitantes es el interior, donde se encuentran muebles diseñados por Gaudí para almacenar elementos sagrados como cálices y hostias. Estos muebles no son simples armarios; son auténticas obras de arte que requieren conocimientos especiales para ser abiertos.
Un legado arquitectónico y espiritual
El pasado 10 de junio, coincidiendo con el centenario del fallecimiento de Gaudí, el papa León XIV realizó una breve visita a esta sacristía tras celebrar una homilía en la nave principal. Este evento marcó un hito significativo para la basílica y atrajo la atención mundial hacia este rincón poco conocido del templo.
A pesar del incendio que devastó parte del edificio durante los primeros días de la Guerra Civil española, la estructura original fue salvaguardada gracias al forjado exterior. Alejandro Seoane, uno de los arquitectos actuales del templo, recordó cómo se reconstruyeron estos muebles con gran dedicación y respeto hacia el diseño original. “Es conmovedor ver cómo se talló nuevamente la madera para adaptarse perfectamente a su forma”, comentó Seoane.
Además de los muebles litúrgicos, otro elemento interesante es un pequeño lavamanos ubicado en una esquina. Este sencillo objeto tiene un propósito especial: su desagüe no va al alcantarillado convencional sino que conduce directamente al subsuelo bajo el templo. Esta característica es común en lugares de culto y añade un nivel adicional de simbolismo a este espacio sagrado.
A medida que avanza la construcción del templo, se prevé que una réplica exacta de esta sacristía sea erigida en la esquina entre las calles Marina y Provença. Este nuevo acceso será parte integral del proyecto finalizado dentro de unos 10 a 20 años. La culminación total del templo está vinculada a esta última fase constructiva.
La Sagrada Família sigue siendo un símbolo no solo arquitectónico sino también cultural para Barcelona y España. Con cada nueva apertura o descubrimiento dentro del complejo, se reafirma su importancia como destino turístico e histórico. Los visitantes ahora pueden apreciar no solo las torres imponentes sino también estos detalles íntimos que revelan más sobre la visión artística y espiritual detrás del trabajo monumental de Gaudí.
A medida que continúan las obras, tanto locales como turistas esperan con ansias ver cómo evoluciona este emblemático lugar mientras se acerca finalmente a su finalización prometida.
