Una situación insostenible para los arroceros
La comunidad de arroceros se enfrenta a un panorama desolador debido a la falta de liquidez y errores administrativos que han dejado a muchos sin cobrar las ayudas esenciales para su actividad. Este año, la campaña agrícola se ve amenazada, y los agricultores como Josep Masià, quien cultiva arroz y olivos en 15 hectáreas, están al borde del colapso económico.
En 2023, Masià sufrió una pérdida del 90% de su cosecha de arroz debido a la sequía y recortes en el suministro de agua. Esta adversidad ha llevado a muchos agricultores a buscar apoyo entre colegas y proveedores, pero las puertas de las entidades financieras permanecen cerradas. La situación se complicó aún más cuando Masià no pudo cumplir con tres cuotas de la seguridad social, lo que le obligó a esperar hasta noviembre para saldar sus cuentas tras recibir ingresos por su cosecha.
A pesar de haber liquidado sus deudas, Masià ahora enfrenta el bloqueo parcial de su ayuda bajo la Política Agraria Comunitaria (PAC). Según él, no recibió ninguna notificación clara sobre los requisitos necesarios para evitar este impago. El Departament d’Agricultura argumenta que debería haber presentado un recurso con documentación justificativa previa.
El sindicato agrario Unió de Pagesos (UP), del cual forma parte Masià, ha solicitado medidas excepcionales al Departament d’Agricultura. Proponen que las ayudas aprobadas se utilicen para descontar las deudas acumuladas por los agricultores. Esta medida permitiría que los arroceros mantuvieran su actividad sin verse obligados a abandonar sus tierras o trabajar para terceros.
Josep Antoni Vidal, responsable del sectorial del arroz en UP, subraya que aunque estos casos son minoritarios (aproximadamente un 3%), es crucial abordar cada situación con flexibilidad. La administración debe ser consciente del impacto devastador que puede tener un retraso en los pagos o problemas burocráticos sobre la vida económica y social de estos agricultores.
A pesar del compromiso verbal por parte del gobierno hacia el sector agrícola, muchos campesinos sienten que no reciben el apoyo necesario en momentos críticos. Vidal enfatiza que “la administración debería mejorar el trato” hacia quienes sostienen la producción alimentaria del país. Sin cambios significativos en este ámbito, el futuro del cultivo arrocero podría estar comprometido.
