El emblemático bar Cal Pla, fundado en 1965, ha reabierto sus puertas en el corazón del Eixample de Barcelona, marcando una nueva etapa bajo la dirección de los emprendedores Jordi Castán y Sergi Suaña. Este local, que ha sido un punto de encuentro para los vecinos y trabajadores de la zona, busca revitalizar la experiencia culinaria del mercado de la Concepció, ofreciendo un enfoque auténtico y sin pretensiones.
Un espacio renovado con alma de mercado
Tras meses de reformas, Cal Pla se presenta como un espacio moderno que respeta su historia. La barra, hecha de mármol y rodeada por estantes de latón y azulejos terracota, se convierte en el centro neurálgico del local. Castán destaca que aquí no solo se sirve comida; se crea una comunidad donde cada cliente puede sentirse como en casa. “Queremos que nuestros clientes sean amigos”, afirma.
La propuesta gastronómica es clara: platos sencillos pero sabrosos, sin minimalismos ni tendencias pasajeras. El menú incluye tapas generosas y raciones abundantes, ideales para aquellos que buscan disfrutar del ritual del vermut o un buen picoteo después del trabajo. Con horarios ininterrumpidos desde las 8:00 hasta las 22:00 horas, Cal Pla aspira a ser el lugar preferido tanto para los paradistas como para los barceloneses.
“No queremos platos con imposturas ni rincones instagrameables”, subraya Suaña.
El chef Gabriel Sunyer, quien ha trabajado con los renombrados hermanos Torres, liderará una cocina que promete guisos tradicionales junto a platos fríos preparados al momento. Entre las especialidades destacan la ensaladilla rusa y diversas elaboraciones caseras que reflejan la riqueza culinaria local.
Aparte de su oferta culinaria, Cal Pla también rinde homenaje a su legado histórico. Una pizarra dentro del local representa a las diez personas que han trabajado allí durante seis décadas, simbolizando el compromiso con la comunidad. “Es nuestra manera de agradecer a quienes hicieron posible este lugar”, explica Castán.
A medida que avanza el proyecto, los socios planean expandir su influencia en el área mediante iniciativas como Casa Amàlia Port Vell y CROQUETelle en Time Out Market. Estas aperturas reflejan su visión empresarial centrada en productos locales y frescos.
“Nuestra misión es hacer arquitectura social desde nuestra barra”, concluye Suaña.
A lo largo de su trayectoria renovada, Cal Pla no solo busca atraer a nuevos clientes sino también fortalecer sus vínculos con los productores locales. El objetivo es ofrecer una experiencia auténtica donde cada plato cuente una historia relacionada con el mercado circundante.
A medida que Barcelona continúa recuperándose tras años difíciles para la hostelería debido a la pandemia, iniciativas como esta son cruciales para revitalizar zonas históricas como el Eixample. Con su enfoque honesto hacia la gastronomía y su compromiso con la comunidad local, Cal Pla se posiciona como un nuevo referente dentro del panorama culinario barcelonés.
A lo largo de más de medio siglo, Cal Pla ha sido testigo del cambio social y cultural en Barcelona. Su reapertura no solo representa un nuevo capítulo para este icónico bar sino también una oportunidad para revivir tradiciones culinarias esenciales en una ciudad vibrante y diversa. Con planes ambiciosos por delante, Castán y Suaña están decididos a mantener viva la esencia del lugar mientras miran hacia un futuro prometedor.
