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Catalunya enfrenta sequía y calor extremo tras el julio más cálido desde 1950

Julio fue el mes más cálido y seco en Catalunya desde 1950 con temperaturas superiores a los 40 grados.

Jordi Cubarsi Jordi Cubarsi · agosto 3, 2026, 00:53 · 3 min de lectura

Julio de 2026 se ha convertido en el mes más cálido y seco en Catalunya desde que se tienen registros. Las temperaturas superaron los 40 grados, afectando a la agricultura y la salud pública.

El Servicio Meteorológico de Catalunya (Meteocat) ha confirmado que julio de 2026 ha sido el mes más cálido y uno de los más secos desde que comenzaron los registros en 1950. Con temperaturas que superaron los 40 grados, este periodo ha marcado un nuevo récord, superando incluso a años notoriamente calurosos como 2022 y 2015. La combinación de tres episodios de calor intenso y la escasez casi total de precipitaciones han llevado a una situación crítica en diversas regiones del territorio catalán.

La estación meteorológica Barcelona-Can Bruixa ha igualado ya el récord anual con 36 noches tórridas, lo que indica que este verano podría acercarse al máximo histórico de días con temperaturas extremas. En total, 171 de las 184 estaciones monitorizadas por la Red de Estaciones Meteorológicas Automáticas (XEMA) han registrado anomalías térmicas superiores a +3 grados respecto al periodo entre 1991 y 2020, lo que clasifica a julio como muy cálido.

El Observatorio Fabra, con más de un siglo de datos, reportó su julio más caliente en sus 112 años de historia, mientras que el Observatorio del Ebro también alcanzó su temperatura media más alta desde su inicio en 1905. Este fenómeno no solo afecta las condiciones climáticas, sino también la salud pública y la agricultura local.

La persistencia del calor ha sido notable tanto durante el día como por las noches. En particular, Barcelona-El Raval ha contabilizado hasta 33 noches tórridas, lo cual es alarmante para los residentes. La escasez de lluvia es igualmente preocupante; cerca del 50% de las estaciones meteorológicas han registrado menos de un milímetro durante todo el mes. Esta falta crítica de agua es especialmente severa en áreas montañosas como el Pirineo y Prepirineo, donde normalmente se concentran las tormentas estivales.

La situación actual plantea serias preocupaciones sobre cómo estas condiciones extremas impactarán la agricultura catalana. Los cultivos dependen del agua para sobrevivir, y muchos agricultores ya están reportando pérdidas significativas debido a esta sequía prolongada. Además, las altas temperaturas pueden agravar problemas relacionados con la salud pública, especialmente entre poblaciones vulnerables como ancianos o personas con enfermedades preexistentes.

Históricamente, Catalunya ha experimentado veranos calurosos; sin embargo, este año parece marcar un punto crítico en términos climáticos. Comparativamente, el verano pasado también fue intenso pero no alcanzó los extremos actuales. Las proyecciones indican que si esta tendencia continúa, podríamos estar ante un futuro donde estos fenómenos sean cada vez más comunes.

Las autoridades locales están instando a los ciudadanos a tomar precauciones frente al calor extremo y están implementando medidas para gestionar mejor los recursos hídricos disponibles. Se recomienda evitar actividades al aire libre durante las horas pico del sol y mantenerse hidratado para prevenir golpes de calor.

En conclusión, Catalunya se enfrenta a un desafío climático significativo este verano. Con una combinación letal de calor extremo y sequía prolongada, es crucial que tanto ciudadanos como autoridades actúen rápidamente para mitigar sus efectos adversos antes que sea demasiado tarde.

Jordi Cubarsi
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