El jefe de los Agents Rurals de Lleida, Llorenç Ricou, se jubila tras casi cuatro décadas dedicadas a la protección del medio ambiente. Su legado incluye la lucha contra el furtivismo y la gestión de fauna en la región.
Llorenç Ricou, jefe de los Agents Rurals de Lleida, se despide este 10 de agosto tras 39 años al servicio del cuerpo, marcando el final de una era en la gestión ambiental. Conocido por su pasión por la naturaleza y su compromiso con la protección del entorno, Ricou ha sido un referente en la lucha contra el furtivismo y ha trabajado incansablemente para regular las poblaciones animales que afectan a la agricultura local. Desde sus inicios como vigilante de incendios en el Pallars Sobirà hasta convertirse en líder del cuerpo, su trayectoria es un testimonio del cambio que ha experimentado el paisaje rural catalán.
Ricou comenzó su carrera en un contexto donde apenas había fauna silvestre visible. “En la Plana de Lleida no se veían jabalíes ni corzos”, recuerda. Sin embargo, con el aumento de las tierras cultivables y cambios en los ecosistemas locales, estas especies han proliferado, generando conflictos con los agricultores. “La superficie regable ha aumentado y ahora hay comida para estos animales donde antes no había”, explica.
Su experiencia como antiguo cazador furtivo le otorgó una perspectiva única sobre cómo abordar esta problemática. “Los mejores agentes contra el furtivismo son aquellos que vienen de este mundo”, afirma Ricou, quien fue mentorado por Josep Gelabert y ayudó a establecer grupos especializados para combatir esta actividad ilegal.
A lo largo de su carrera, Ricou ha denunciado a numerosos furtivos y ha sido clave en sentencias históricas relacionadas con delitos ambientales. Una anécdota significativa fue cuando logró condenar a un agente del Consell Generau d’Aran por caza ilegal; un caso que marcó un hito al ser la primera sentencia emitida en lengua aranesa.
El legado más duradero de Ricou puede ser su enfoque hacia una regulación más profesionalizada sobre las poblaciones animales. “No puede depender solo del deporte como es la caza”, sostiene. Propone que se implemente un sistema profesionalizado para gestionar las plagas que afectan tanto a agricultores como al equilibrio ecológico.
La jubilación de Llorenç Ricou coincide con un momento crítico para los Agents Rurals: este año se retiran 20 agentes entre los 170 que conforman el cuerpo en Lleida. Manel Vidal, subjefe del cuerpo, señala que “se jubila toda una generación” dedicada a proteger el patrimonio natural catalán.
Uno de los momentos más difíciles vividos por Ricou fue el asesinato de dos compañeros durante una inspección rutinaria en 2017. Este trágico evento dejó una huella imborrable no solo en él sino también en todo el cuerpo policial dedicado a la conservación ambiental.
A pesar del doloroso recuerdo, Ricou mira hacia adelante con esperanza por lo logrado durante su mandato y por lo que vendrá después: “Las viudas recibirán indemnizaciones ahora”, comenta aliviado tras años luchando por justicia para sus colegas caídos.
La fiesta organizada para celebrar su jubilación reunió a 168 personas, incluyendo representantes de diversas instituciones como Mossos d’Esquadra y Bombers, así como organizaciones agrícolas locales. Este evento simboliza no solo una despedida personal sino también un reconocimiento colectivo al trabajo realizado durante casi cuatro décadas.
A medida que Llorenç Ricou cierra este capítulo vital, queda claro que su influencia perdurará entre quienes continúan trabajando por preservar los bosques y fauna silvestre catalanes.
