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Barcelona se convierte en el epicentro del progresismo global ante la amenaza ultraderechista

Barcelona acoge una cumbre sin precedentes donde líderes progresistas buscan unir fuerzas contra el avance del trumpismo y la ultraderecha.

Nuria Martínez
Nuria Martínez
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Una cumbre histórica para el progreso mundial

Este viernes, Barcelona ha sido testigo del inicio de la Global Progressive Mobilisation (GPM), un evento que reúne a líderes progresistas de todo el mundo con el objetivo de contrarrestar el auge del trumpismo y la ultraderecha. La cumbre, que se celebra en el pabellón 8 de la Fira de Barcelona, cuenta con más de 25.000 m² dedicados a debates y ponencias que buscan fortalecer las bases del progresismo internacional.

Con más de un centenar de ponentes provenientes de 41 países, este encuentro no solo es una plataforma para compartir experiencias, sino también una demostración palpable del compromiso global hacia la defensa de los valores democráticos. Entre los asistentes destacan figuras como el presidente español Pedro Sánchez y su homólogo brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, quienes han impulsado esta iniciativa junto a organizaciones como la Internacional Socialista y el Partido Socialista Europeo.

La GPM aborda temas críticos que afectan a las democracias contemporáneas. En su primera jornada, se discutió ampliamente sobre el impacto de las redes sociales en la propagación del extremismo. Diversos creadores de contenido españoles participaron en un panel organizado por la Fundación Pablo Iglesias, donde se abordaron cuestiones como el autoritarismo y los desafíos que enfrentan las nuevas generaciones ante discursos negacionistas.

A lo largo del evento, se espera que se formulen conclusiones concretas que sirvan como guía para implementar políticas progresistas en parlamentos e instituciones alrededor del mundo. Este esfuerzo busca establecer un seguimiento continuo mediante futuras cumbres similares.

La jornada culminará mañana con la IV Reunión de Defensa de la Democracia, donde participarán altos mandatarios como Gustavo Petro (Colombia), Claudia Sheinbaum (México) y Cyril Ramaphosa (Sudáfrica). Esta reunión es vista como una oportunidad clave para consolidar alianzas entre naciones comprometidas con los principios democráticos frente a un panorama global cada vez más polarizado.

A pesar del enfoque mediático centrado en la GPM, otro evento importante tiene lugar simultáneamente: la primera cumbre bilateral entre España y Brasil, presidida por Sánchez y Lula en el Palau de Pedralbes. Este encuentro marca un hito histórico al ser el primero entre España y un país latinoamericano, lo cual añade relevancia al contexto político actual.

No obstante, no todo ha sido armonía en este encuentro progresista. La vicepresidenta Teresa Ribera ha denunciado públicamente los “mensajes enormemente agresivos” emitidos por Donald Trump hacia líderes internacionales como el Papa León XIV y Giorgia Meloni. Ribera enfatizó que “con amenazas no se convence a nadie”, subrayando así la necesidad urgente de diálogo respetuoso entre naciones.

A medida que avanza esta cumbre histórica, muchos esperan que sirva no solo como un punto de partida para acciones concretas contra el extremismo, sino también como un llamado a unir fuerzas dentro del movimiento progresista global.

Nuria Martínez

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Nuria Martínez

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