El grupo parlamentario Junts critica la reciente reestructuración del Govern por parte de Salvador Illa, considerándola insuficiente. Exigen una remodelación más profunda ante la falta de disponibilidad de algunos consellers.
Junts, la principal fuerza de oposición en el Parlament, ha manifestado su descontento con los recientes cambios en el Govern anunciados por el president Salvador Illa. La incorporación de Raúl Moreno como nuevo conseller de Drets Socials ha sido calificada como «muy muy corta» y ha llevado a la formación posconvergente a exigir una «remodelación profunda» del gabinete. Esta crítica se centra especialmente en la presencia y efectividad de varios consellers que han sido reprobados simbólicamente por el pleno. Entre ellos se encuentran Sílvia Paneque, consellera de Territori; Núria Parlon, consellera de Interior; y Esther Niubó, consellera de Educació. La situación actual pone en evidencia las tensiones internas dentro del Govern y las expectativas no cumplidas por parte de Junts respecto a un cambio significativo en la gestión pública.
A raíz del anuncio, el portavoz parlamentario de Junts, Salvador Vergés, ha criticado abiertamente la gestión anterior, señalando que es inaceptable que una consellera viva entre Barcelona y Madrid. En particular, se refiere a la salida de Mònica Martínez Bravo del Departament de Drets Socials, quien según Vergés apenas tuvo agenda institucional durante los fines de semana en Catalunya. «Ser conseller no es equiparable a ser alto directivo; es una cuestión de servicio al país», afirmó Vergés durante una rueda de prensa.
Los datos presentados por Junts son alarmantes: en los últimos doce meses, Martínez Bravo solo tuvo agenda institucional activa en ocho viernes hábiles, cuatro sábados y dos domingos. Estos números evidencian lo que Vergés describe como «falta de disponibilidad» para atender las necesidades sociales y administrativas del país.
A medida que se intensifican las críticas hacia el Govern, queda claro que Junts busca no solo un cambio superficial sino una transformación real que responda a las demandas ciudadanas. La presión sobre Illa para realizar ajustes significativos podría marcar un punto crucial en su mandato.
Aunque Illa ha defendido su decisión argumentando que los cambios son necesarios para mejorar la eficiencia gubernamental, las voces disidentes dentro del Parlament sugieren que aún hay mucho camino por recorrer para lograr un consenso efectivo entre las diferentes fuerzas políticas.
La situación actual plantea interrogantes sobre cómo responderá el Govern ante estas exigencias y si habrá nuevas modificaciones antes del inicio del próximo periodo legislativo. Los ciudadanos estarán atentos a cómo se desarrollan estos acontecimientos y qué impacto tendrán en sus vidas cotidianas.
