La ciudad registró un incremento del 57% en muertes atribuibles al calor, alcanzando un total de 3.500 en la última década. Las mujeres y los ancianos son los más afectados por esta crisis climática.
El clima extremo ha cobrado un alto precio en Barcelona, donde el Instituto de Salud Carlos III reporta que 370 personas murieron a causa del calor en 2025, lo que representa un aumento del 57% respecto al año anterior. Este alarmante dato se suma a las más de 3.500 muertes registradas en la última década, según informes de la Agència de Salut Pública de Barcelona (ASPB). La situación es especialmente crítica para grupos vulnerables como ancianos y mujeres, quienes enfrentan tasas de mortalidad significativamente más altas durante los meses estivales.
Durante el periodo comprendido entre mayo y septiembre, se estima que el 8% de todas las muertes en la ciudad están relacionadas con temperaturas extremas. En este contexto, la ASPB ha comenzado a monitorear la mortalidad atribuible al calor desde 2024, revelando que el impacto es mayor entre las mujeres y las personas mayores de 75 años, quienes representan casi el 83% del total de fallecimientos por esta causa en 2025.
El informe destaca que desde 2016 hasta ahora, aproximadamente 1.965 mujeres han perdido la vida debido a condiciones climáticas adversas, lo que equivale al 55,54% del total. En contraste, los hombres presentan una tasa mucho menor: solo 6,38 muertes por cada 100.000 habitantes frente a las abrumadoras cifras femeninas.
Los datos también indican que los días con temperaturas moderadas son responsables de una mayor cantidad de muertes comparado con aquellos días extremadamente calurosos. Esto sugiere que no solo los picos térmicos deben ser motivo de preocupación; el calor sostenido durante todo el verano tiene efectos devastadores sobre la salud pública.
En particular, se han registrado cuatro días críticos en los cuales se superaron los umbrales establecidos para considerar el calor como intenso (34,3 grados Celsius). Durante uno de esos episodios extremos se alcanzaron temperaturas superiores a los 36 grados, resultando en alrededor de 22 muertes, principalmente entre mujeres.
La ASPB advierte sobre la necesidad urgente de implementar medidas efectivas para proteger a estos grupos vulnerables ante futuras olas de calor. La falta de acceso a sistemas adecuados para refrigerar hogares agrava aún más esta crisis sanitaria. Se estima que muchas familias no pueden permitirse dispositivos como aire acondicionado o ventiladores debido a restricciones económicas.
Con estas cifras preocupantes sobre la mesa, es evidente que Barcelona debe actuar rápidamente para mitigar estos riesgos asociados al cambio climático y proteger a sus ciudadanos más frágiles. Las autoridades locales están bajo presión para desarrollar estrategias efectivas que incluyan campañas informativas sobre cómo mantenerse fresco y seguro durante las olas de calor.
Los ciudadanos pueden acceder a recursos comunitarios donde se ofrecen espacios refrigerados durante las horas pico del calor y recibir información sobre cómo prevenir golpes de calor y otras complicaciones relacionadas con altas temperaturas. Con el verano acercándose nuevamente, es crucial estar preparados y conscientes del impacto real del clima extremo sobre nuestra salud.






