La Asociación de Vecinos del Poblenou impulsa la conversión de la casita de Assumpta en un equipamiento para mujeres. A pesar de las promesas, el Ayuntamiento aún no ha tomado medidas concretas.
La casita de Assumpta, ubicada en el número 4 de la Rambla del Poblenou, se ha convertido en el epicentro de una lucha vecinal por su transformación en un centro comunitario para mujeres. Desde que quedó deshabitada tras el fallecimiento de su última residente en abril de 2020, los vecinos han reclamado su rehabilitación y uso social. Teresa Núñez de Arenas, miembro activo de la Asociación de Vecinos del Poblenou, ha sido una voz destacada en esta iniciativa. «No vamos a parar hasta que se convierta en un espacio útil para el barrio», afirma con determinación. La historia detrás de esta casa es rica y compleja; construida por la familia Calvell durante los años 30, ha sobrevivido a múltiples intentos de demolición gracias a la presión comunitaria. En este contexto, los residentes han presentado propuestas al Ayuntamiento para revitalizar el entorno inmediato con espacios públicos que fomenten la interacción social.
El Ayuntamiento es actualmente propietario del inmueble y aunque inicialmente planeaba demolerlo para crear una zona verde, las protestas vecinales lograron frenar esos planes. Desde 2022, los habitantes del barrio han exigido que se destine este espacio a un equipamiento específico para mujeres, como un punto informativo o centro comunitario. Esta demanda cobra relevancia ante el contexto actual donde las necesidades sociales son más apremiantes que nunca.
En septiembre próximo, los vecinos tienen previsto presentar formalmente sus solicitudes al distrito Sant Martí para activar la recuperación y rehabilitación del edificio. «Bastaría con arreglar el piso inferior; no hace falta tocar el superior», explica Núñez de Arenas sobre las obras necesarias. Además, están buscando apoyo entre los grupos municipales para acelerar este proceso.
Mientras tanto, como parte del esfuerzo por mejorar el entorno comunitario, se ha incluido en los presupuestos participativos una propuesta que contempla crear un punto de encuentro al aire libre cerca de la casita. Este proyecto incluye cinco sillas dispuestas en círculo y mesas hechas con piedra natural que buscan fomentar la convivencia entre los vecinos. Según información proporcionada por el distrito, este espacio debería estar listo “probablemente en octubre”, mientras que otras mejoras como una zona sombreada podrían tardar hasta marzo de 2027.
El interés por convertir la casita en un centro dedicado a las mujeres también está respaldado por iniciativas locales como la Filadora, un colectivo que trabaja por los derechos y visibilidad del colectivo LGTBIQ+ y ha dejado su huella artística recordando a las víctimas del feminicidio en Cataluña mediante murales cercanos al inmueble.
A medida que avanza esta lucha vecinal, queda claro que hay un fuerte deseo comunitario por transformar este espacio emblemático no solo como símbolo histórico sino también como recurso vital para las mujeres del barrio. La próxima reunión entre representantes vecinales y autoridades locales será crucial para determinar si finalmente se dará luz verde a estas demandas tan esperadas.
