Un hombre de veinte años fue detenido el 25 de agosto en Barcelona acusado de ocho estafas por unos 13.000 euros en los alrededores de la estación de Sants y del Eixample. El método era el mismo en todos los casos: mostraba en la pantalla de su móvil un supuesto comprobante de pago o una aplicación bancaria, y el vendedor entregaba el producto convencido de que el dinero estaba en camino. No llegó nunca. El caso, recogido por EFE a finales de agosto, resume una tendencia que los Mossos d'Esquadra vienen describiendo desde hace meses: la estafa se cuela cada vez más en el momento de pagar, no en el producto.
Cuatro casos en cuatro meses
La lista del año en la ciudad es larga y variada. En mayo, la unidad de investigación de Sant Martí detuvo a dos personas que, con móviles robados, hicieron transferencias, pagos por Bizum y compras online por 14.600 euros, con la ayuda de terceros que prestaban sus cuentas. En julio, la unidad de Horta-Guinardó desarticuló en Cerdanyola, Mollet, Ripollet y Montcada una red que había usado 1.600 documentos de identidad ajenos para conseguir más de 131.000 euros en doce días. En agosto, el detenido de los comprobantes falsos. Y el 14 de septiembre, en Sarrià-Sant Gervasi, los Mossos frustraron una operación de 418.000 dólares en criptomonedas montada con el patrón conocido como RIP Deal, en la que los autores solo llegaron a cobrar mil.
Cuatro modalidades distintas con un denominador común: en todas hubo un instante en que alguien creyó que el pago era real. La red desarticulada en julio ilustra hasta dónde llega el método. Con los documentos de identidad de terceros, los detenidos abrían cuentas, pedían créditos al consumo y contrataban servicios a nombre de personas que solo descubrían el fraude meses después, cuando recibían la reclamación de una deuda que nunca habían contraído. En doce días la red obtuvo más de 131.000 euros y se le intervinieron 13.500 en efectivo. Es la versión industrial de lo que el detenido de Sants hacía a mano: presentar como auténtico un documento, un recibo o una identidad que no lo era.
Saber a quién se paga
Esas estafas atacan la confianza en el medio de pago. Un comprobante en una pantalla es una imagen, una app con el logo del banco puede ser cualquier cosa y una cuenta a nombre de un tercero es una señal de alarma en cualquier compra. La comprobación útil, por tanto, recae sobre quien cobra. Antes de mover dinero conviene saber qué plataforma de segunda mano retiene el importe hasta la entrega, qué aplicación bancaria es la oficial, qué tienda online usa su dominio verdadero y, en el ocio de pantalla, qué casinos online son fiables, una pregunta que rankings como el de Estafa.info responden con un listado de operadores autorizados en España y sus criterios de valoración, un sector de acceso exclusivo para adultos, con el gasto acotado desde la propia cuenta.
Ninguna de esas comprobaciones exige conocimientos técnicos. Exige tiempo, normalmente menos del que se tarda en completar la compra, y una regla que los investigadores repiten en cada caso: el pago se confirma en la propia cuenta del que cobra, no en la pantalla del que paga. Un vendedor que espera a ver el ingreso en su banco antes de entregar el producto no tiene nada que temer de un comprobante falso.
El método de los Mossos
La Regió Policial Virtual de los Mossos ha resumido su consejo en tres verbos: no cliques, no descargues, no llames. Vale para el enlace que llega por SMS, para la app que pide instalar el supuesto comprador y para el número al que hay que llamar para «confirmar» un pago. El cuerpo ha alertado también de que las estafas vinculadas a las compras por internet se disparan en el periodo navideño, y de que los cargos desconocidos en tarjetas, cuentas y Bizum representan cerca del 60 por ciento de los casos que atiende, con las personas de entre 46 y 64 años como principales víctimas. Hasta el 30 de noviembre de 2025 los Mossos habían contabilizado 73.489 ciberestafas en Cataluña, y en la comarca del Vallès la cifra de Sabadell, 1.828 delitos informáticos en todo 2025, da idea de la escala en una sola ciudad mediana.
El caso más reciente de la ciudad, el fraude de 418.000 dólares en relojes de lujo frustrado por los Mossos, muestra el mismo mecanismo en la gama alta: una transacción en criptomonedas que los autores presentaron como cerrada y que nunca llegó a ejecutarse. La nota de prensa de los Mossos detalla cómo se bloqueó.
Cuando el dinero ya ha salido
Si el pago ya se hizo, hay que avisar al banco de inmediato para intentar bloquear la transferencia, denunciar después ante los Mossos aportando el anuncio, el perfil del vendedor y el justificante, y, si detrás hay una empresa con nombre y NIF, reclamar a la Agència Catalana del Consum. Este verano, la agencia publicó instrucciones para las familias afectadas por el cierre de una agencia de viajes de L'Escala, un caso que este periódico siguió cuando los Mossos investigaron la estafa que afectó a 200 familias, y el procedimiento fue el mismo: denuncia primero, reclamación después.
Cataluña cerró 2025 con 73.179 casos de cibercriminalidad, un 3,8 por ciento menos que el año anterior, con las estafas informáticas como modalidad principal. Los Mossos recomiendan denunciar cada intento, aunque no haya llegado a consumarse, para que el patrón quede registrado.




