Un error que no pasa desapercibido
La ciudad de Mollerussa se encuentra en el centro de una controversia relacionada con la identidad local, tras el descubrimiento de un error en los rótulos de su estación de tren. El Ayuntamiento ha solicitado formalmente a Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC) que corrija el nombre que aparece en los carteles, donde se lee ‘Mollerusa’ en lugar del correcto ‘Mollerussa’. Este desliz ortográfico se repite en los cuatro rótulos visibles desde las fachadas del inmueble.
El alcalde, Marc Solsona, ha expresado su preocupación por cómo este error afecta la imagen y la identidad de Mollerussa. En sus declaraciones, Solsona enfatizó que es crucial para la comunidad mantener una representación adecuada y precisa del nombre de su ciudad. “No podemos permitir que un simple error afecte nuestra identidad”, afirmó durante una reunión con el coordinador responsable de Cercanías de FGC, Ramon Vall.
Aparte del problema con el rótulo, el Ayuntamiento también ha estado trabajando para recuperar el control sobre el inmueble. Desde hace años, la estación permanece cerrada al público debido a complicaciones relacionadas con la titularidad. En este contexto, Mollerussa ya había solicitado previamente a Adif la cesión del edificio para usos municipales.
El 24 de febrero pasado, se anunció que FGC asumiría la gestión de las 14 estaciones a lo largo de la línea RL3 hasta Anoia. Esto incluye no solo a Mollerussa sino también a otras localidades como Bell-lloc d’Urgell y Tàrrega. La intervención por parte de FGC promete traer consigo una serie de reformas significativas destinadas a mejorar las instalaciones y adaptarlas a los estándares modernos.
Entre las mejoras planificadas se encuentran trabajos para adecuar las instalaciones cerradas durante años y aumentar la seguridad general. Además, se instalarán sistemas avanzados para informar a los viajeros en tiempo real y equipos automáticos para facilitar la compra de billetes.
A medida que avanza este proceso, tanto el Ayuntamiento como los ciudadanos esperan ver cambios positivos no solo en cuanto al rótulo erróneo sino también respecto al uso efectivo del espacio público. La corrección del nombre es vista como un primer paso hacia una revitalización más amplia que podría beneficiar tanto a residentes como visitantes.
