Una treintena de manifestantes se reunió en la plaza Sant Jaume para exigir al Ayuntamiento que limite el uso de pirotecnia durante las celebraciones de Sant Joan. La iniciativa busca proteger a mascotas y colectivos vulnerables del ruido excesivo.
Este domingo, un grupo de aproximadamente treinta personas se congregó en la emblemática plaza Sant Jaume de Barcelona, impulsados por la organización animalista AnimaNaturalis, para demandar una regulación más estricta sobre el uso de pirotecnia durante las festividades de Sant Joan. Los manifestantes portaban carteles con mensajes como «Sin pirotecnia» y «Menos ruido, más empatía», mientras coreaban eslóganes que abogaban por un enfoque más consciente hacia estas celebraciones.
Demandas específicas para un cambio
La principal petición del colectivo es que el Ayuntamiento establezca zonas libres de detonaciones, así como la promoción de alternativas menos perjudiciales, como espectáculos con drones o luces láser. Según AnimaNaturalis, el uso indiscriminado de petardos y cohetes no solo afecta a los animales domésticos, sino también a grupos vulnerables como niños con trastornos del espectro autista y personas mayores con condiciones como el alzhéimer.
Impacto del ruido en la salud
Los organizadores subrayan que cada año se documentan casos donde el estruendo causado por los fuegos artificiales genera un impacto negativo significativo. Patricia Garcia, portavoz de AnimaNaturalis en Barcelona, enfatizó:
«Para los animales, los ruidos fuertes son señales de peligro y estrés».
Añadió que «ninguna fiesta debería ensuciarse con el sufrimiento de nadie», destacando así la necesidad urgente de abordar esta problemática desde una perspectiva más empática.
Niveles preocupantes de decibelios
AnimaNaturalis ha alertado sobre los niveles extremos que pueden alcanzar los petardos y cohetes, superando incluso los 150 decibelios. Este nivel es alarmantemente superior al umbral considerado seguro (90 decibelios), donde ya se puede causar daño auditivo permanente. En este sentido, las consecuencias no solo afectan a humanos; también pueden provocar serios problemas en animales. El ruido intenso puede inducir temblores, taquicardia e intentos desesperados por escapar, lo cual podría resultar en accidentes graves.
Cambio cultural necesario
A medida que las festividades evolucionan, surge la necesidad imperiosa de replantear cómo celebramos eventos tradicionales sin comprometer la salud y bienestar tanto humano como animal. En otras ciudades del mundo ya se han implementado regulaciones similares; por ejemplo, algunas localidades han optado por espectáculos pirotécnicos silenciosos o alternativas visuales que eliminan casi por completo el impacto acústico.
A medida que nos acercamos a las próximas celebraciones, queda claro que hay un creciente consenso entre ciudadanos y organizaciones sobre la importancia de encontrar un equilibrio entre tradición y respeto hacia todos los seres vivos. La lucha por un Sant Joan más inclusivo continúa ganando fuerza entre aquellos que desean celebrar sin causar sufrimiento innecesario.

Creo que es posible encontrar un punto de equilibrio.
Después de trabajar con muchos perros, he comprobado que una parte muy importante está en la prevención.
Un perro que desde cachorro se ha habituado correctamente a los sonidos fuertes y ha recibido un buen trabajo de educación suele afrontar mucho mejor situaciones como los petardos. Evidentemente habrá casos más complejos, pero invertir en una buena socialización y desensibilización puede marcar una gran diferencia.
Creo que debemos seguir buscando alternativas menos ruidosas, pero también concienciar sobre la importancia de preparar a nuestros perros para convivir con situaciones que, seguirán formando parte de muchas celebraciones.