El Ayuntamiento de Vila-seca ha decidido tomar medidas drásticas para la celebración de la verbena de Sant Joan, prohibiendo el uso de petardos y restringiendo el acceso a las zonas protegidas de La Pineda. Esta decisión busca garantizar un ambiente más seguro y ordenado durante una festividad que atrae a miles de personas cada año.
Medidas especiales para una fiesta segura
El alcalde, Pere Segura, anunció este viernes un dispositivo especial que contará con más de 70 efectivos para controlar la afluencia prevista de unas 10.000 personas. “Rehuimos totalmente del modelo Barcelona de verbena, donde el espacio público se canibaliza”, afirmó Segura, enfatizando la necesidad de mantener el orden y proteger los espacios naturales.
A medida que la afluencia a La Pineda ha crecido exponencialmente en los últimos años, pasando de cientos a miles, las autoridades han considerado necesario implementar controles más estrictos. El alcalde destacó que “la verbena no puede ser sinónimo de descontrol” y subrayó que el incumplimiento de las nuevas normativas podría acarrear sanciones económicas que alcanzan hasta los 3.000 euros.
Para aquellos con hipersensibilidad al ruido, se habilitará un espacio libre de petardos en el parque del Pinar de Perruquet. Este parque es considerado un área sensible debido a sus pinos centenarios y su alto riesgo de incendios. “San Juan también debe ser una fiesta pensada para quienes necesitan vivir esta noche con menos ruido”, agregó Segura.
La zona afectada por estas restricciones abarca aproximadamente 2,3 kilómetros a lo largo del paseo marítimo y la playa. En este ámbito se prohíben actividades como hacer hogueras, barbacoas o tirar residuos. Además, se establecerán accesos restringidos durante toda la noche en las áreas incluidas en la Red Natura 2000.
“Los espacios naturales son frágiles y deben ser protegidos”, insistió el alcalde.
A pesar de las restricciones en ciertas áreas, habrá una parte del paseo donde se permitirá el uso controlado de petardos. Sin embargo, Segura enfatizó que es crucial evitar imágenes como las vistas en Barcelona tras las celebraciones pasadas: playas llenas de basura al día siguiente. “Es una imagen nefasta que debería erradicarse”, concluyó.
Las decisiones tomadas por el Ayuntamiento reflejan un cambio significativo en cómo Vila-seca aborda la festividad. Con un enfoque centrado en la seguridad pública y la protección del medio ambiente, se espera que estas medidas contribuyan a una celebración más cívica y respetuosa con los espacios naturales.
A medida que se acerca la noche mágica del 23 al 24 de junio, tanto residentes como visitantes deberán adaptarse a estas nuevas normativas si desean disfrutar plenamente del evento sin contratiempos ni sanciones.
