Un reciente estudio de la Diputación de Barcelona (DIBA) ha puesto de manifiesto el potencial de crecimiento en las urbanizaciones no regularizadas del área metropolitana, sugiriendo que podrían acoger hasta 127.995 nuevos habitantes. Este análisis se produce en un contexto donde alcaldes locales presionan al Govern para regularizar estas zonas y mejorar sus infraestructuras.
Capacidad de absorción y desafíos
Actualmente, hay 88.629 vecinos empadronados en las 367 urbanizaciones con déficits urbanísticos en la provincia. El informe indica que, si se llevara a cabo un proceso de densificación, esta cifra podría aumentar entre 185.700 y 216.624 residentes. Sin embargo, este crecimiento plantea serios retos para las políticas públicas debido a la falta de servicios básicos en muchas de estas áreas.
Lorena Perona, técnica del área de Urbanismo de la DIBA, aclara que los datos presentados son más bien un ejercicio teórico: «No se trata de una proyección demográfica real, sino del total máximo que podrían albergar si estuvieran completamente edificadas». Esto implica que el incremento poblacional no es necesariamente inminente ni garantizado.
A pesar de ello, el estudio destaca dos variables clave para entender este potencial crecimiento: por un lado, los nuevos empadronados que podrían ocupar parcelas vacías (estimados entre 58.601 y 82.044) y por otro lado, aquellos que cambiarían su estatus de segunda residencia a primera (entre 38.470 y 45.951). Esta tendencia refleja un cambio significativo en el uso residencial dentro del territorio catalán.
El informe también identifica las comarcas donde se espera un mayor aumento poblacional: el Baix Llobregat, con hasta 8.002 nuevos habitantes, seguido por el Maresme, la Anoia, y el Alt Penedés. En términos absolutos, estas áreas presentan una oportunidad significativa para abordar la crisis habitacional en Cataluña.
No obstante, este crecimiento proyectado choca con una realidad preocupante: muchas urbanizaciones carecen de servicios esenciales como alcantarillado o agua potable. Actualmente, alrededor de 70.000 vecinos viven sin acceso a una red pública adecuada, lo cual plantea serias dudas sobre la viabilidad habitacional futura.
Lorena Perona advierte sobre los riesgos asociados: «El aumento poblacional podría generar problemas significativos si no se resuelven las carencias actuales».
A medida que crece la presión sobre el Govern para abordar estos problemas estructurales, los alcaldes han formulado tres demandas principales: establecer una mesa conjunta entre alcaldes y Generalitat dedicada a urbanizaciones; asegurar fuentes adecuadas de financiación; y desarrollar un Plan Director Urbanístico específico para estas áreas deficitarias.
Titulada ‘Les urbanitzacions amb dèficits urbanístics (UDU) a la demarcació de Barcelona’, esta investigación fue realizada por Andrea Visioli y Oriol Nel·lo del Grup d’Estudis sobre Energia, Territori i Societat en colaboración con la Universitat Autònoma de Barcelona. La dirección técnica estuvo a cargo del Servicio d’Urbanisme de la DIBA.
A medida que avanza este debate sobre el futuro urbano en Cataluña, queda claro que cualquier plan debe considerar tanto las oportunidades como los desafíos inherentes al crecimiento desmedido sin infraestructura adecuada.
