Una escultura de 1966 en el ambulatorio de Sant Andreu ha reavivado la discusión sobre el arte público del franquismo. La obra, que representa a una familia bajo cánones de la época, plantea interrogantes sobre su permanencia.
El ambulatorio de Sant Andreu, inaugurado en 1968, alberga una escultura que ha comenzado a generar controversia entre los vecinos y expertos en arte. Esta obra, titulada La familia, fue creada por el artista valenciano Antonio Martínez Penella y refleja los valores familiares promovidos durante el régimen franquista. La escultura muestra a un hombre con un ave en la mano y otra sobre su hombro, observando a una mujer desnuda que se encuentra sentada con la cabeza entre las rodillas, simbolizando desesperación. A su lado, otra figura femenina parece ofrecer consuelo.
La presencia de esta obra ha suscitado un intenso debate sobre si debe permanecer o ser retirada del espacio público. Algunos argumentan que es importante conservarla como parte del patrimonio histórico para recordar y reflexionar sobre el pasado, mientras que otros consideran que su simbolismo es ofensivo y no representa los valores actuales de la sociedad.
En las cercanías del ambulatorio se encuentra otro relleu también realizado por Martínez Penella, que presenta una figura femenina rodeada de niños y elementos religiosos. Este segundo conjunto escultórico añade más complejidad al debate sobre el arte público franquista en Barcelona.
Históricamente, este tipo de obras han sido objeto de controversia en diversas ciudades españolas. Por ejemplo, la retirada del monumento a Franco en Madrid generó protestas tanto a favor como en contra. En este contexto, la situación actual en Sant Andreu refleja una lucha más amplia por reconciliar el pasado con los valores contemporáneos.
El ambulatorio fue construido tras el soterramiento de la estación ferroviaria de Sant Andreu Arenal bajo la Meridiana y comparte similitudes arquitectónicas con lo que era conocido como Residencia Francisco Franco (hoy Hospital Vall d’Hebron). Este vínculo histórico añade otra capa al debate sobre qué hacer con las obras públicas creadas durante ese periodo.
A medida que avanza esta discusión pública, se están organizando foros comunitarios donde los ciudadanos pueden expresar sus opiniones y debatir posibles soluciones. Los interesados pueden asistir a estas reuniones programadas para finales del mes próximo en el propio ambulatorio o participar mediante plataformas digitales habilitadas por el Ayuntamiento.
La decisión final sobre el futuro de estas esculturas podría sentar un precedente importante para otras ciudades españolas enfrentadas a dilemas similares respecto al legado artístico del franquismo.
