El alcalde Oriol Lázaro advierte que las nuevas regulaciones pueden ser contraproducentes en su municipio. Se busca movilizar viviendas vacías y mejorar el acceso a la vivienda para jóvenes.
Campdevànol, un pequeño municipio de poco más de 3.000 habitantes, se encuentra en una encrucijada respecto a la crisis de vivienda que afecta tanto a áreas urbanas como rurales. El alcalde, Oriol Lázaro, ha expresado su preocupación por las medidas que se implementarán tras la inclusión del pueblo en el registro de zonas con mercado residencial tensionado. Aunque reconoce que esta designación refleja la creciente dificultad para acceder a la vivienda, teme que las regulaciones puedan desincentivar a los propietarios a alquilar sus propiedades.
Lázaro ha señalado que el verdadero desafío no es un exceso de demanda, sino una falta de oferta. Un estudio municipal ha revelado que hay cerca de 120 viviendas vacías en Campdevànol, muchas de las cuales requieren reformas significativas o están fuera del mercado debido a la falta de confianza en el marco legal actual. “Limitar los precios del alquiler podría reforzar esta reticencia”, advirtió el alcalde, sugiriendo que tales medidas podrían mantener cerradas propiedades que podrían contribuir al aumento del stock disponible.
Para abordar esta problemática, el Ayuntamiento está desarrollando un Plan de Acciones Municipales por la Vivienda, centrado en rehabilitar los inmuebles vacíos y movilizar el parque existente antes de considerar nuevas construcciones. Esta estrategia se considera más efectiva dado que hay suficientes viviendas desocupadas y solares disponibles dentro del casco urbano.
Aparte del impacto inmediato sobre la oferta habitacional, Lázaro también destacó cómo estas dificultades están afectando la emancipación juvenil y complicando la captación de trabajadores por parte de empresas locales. En este sentido, ha solicitado mayor apoyo y recursos por parte de administraciones supramunicipales para implementar políticas adaptadas a las realidades específicas de los municipios rurales.
La situación no es única para Campdevànol. Laura Ayala, responsable de Kloosiv, enfatizó que el nuevo mapa de zonas tensionadas evidencia cómo la crisis habitacional ya no es exclusiva de grandes ciudades; también afecta gravemente a pueblos pequeños y zonas rurales. “La emergencia habitacional ha llegado también a los pueblos pequeños”, afirmó Ayala.
Ayala argumentó que muchos propietarios son personas mayores o pequeños dueños que necesitan asistencia para realizar reformas o gestionar trámites burocráticos necesarios para poner sus propiedades en alquiler. “Nadie quiere tener una vivienda vacía que se va degradando”, resumió.
Kloosiv está trabajando en desarrollar herramientas tecnológicas para ayudar a los ayuntamientos a identificar necesidades específicas entre propietarios y facilitar así el proceso para movilizar viviendas vacías hacia el mercado. La responsable aboga por un enfoque supramunicipal: “Las políticas deben diseñarse a escala comarcal o territorial”, sugiriendo que solo mediante una colaboración coordinada entre diferentes administraciones se podrá generar un impacto significativo.
A pesar del desafío presentado por la declaración como zona tensionada, Ayala ve esto como una oportunidad para visibilizar problemas habitacionales en áreas rurales. Sin embargo, coincide con Lázaro al afirmar que cualquier regulación debe ir acompañada por medidas concretas destinadas a facilitar el acceso al mercado alquiler para propietarios reacios.
Los próximos pasos incluyen finalizar el Plan Municipal y buscar alianzas con entidades regionales para asegurar recursos adicionales. Para aquellos interesados en conocer más sobre este plan o participar activamente en iniciativas locales relacionadas con vivienda, se recomienda visitar la página oficial del Ayuntamiento donde se publicarán actualizaciones sobre reuniones informativas y oportunidades comunitarias.
