Cerca de 200 personas se reunieron en Núria para conmemorar el secuestro de la Virgen en 1967. Los activistas que llevaron a cabo la acción fueron homenajeados con una placa y una reproducción de la imagen.
El pasado jueves, la Vall de Núria fue escenario de un emotivo homenaje a los protagonistas del secuestro de la talla románica de la Virgen, ocurrido entre el 8 y el 9 de julio de 1967. Este evento reunió a cerca de 200 personas, quienes realizaron un recorrido a pie o en cremallera desde Queralbs hasta el santuario. La acción, que tuvo lugar durante el régimen franquista, fue llevada a cabo por un grupo de activistas antifranquistas que buscaban reivindicar la cultura catalana y exigir obispos catalanes para las diócesis locales.
El acto incluyó la inauguración de una placa conmemorativa situada en el camino hacia Núria, bajo la cruz d’en Riba. Entre los asistentes se encontraban Xavier Margais y Ton Ribas, quienes fueron parte activa del secuestro junto a dos jóvenes cuya identidad permanece desconocida. En este sentido, Margais recordó cómo transportaron la imagen en una mochila durante su descenso desde Núria hasta Queralbs.
La talla había sido escondida durante más de cuatro años en diferentes lugares, incluyendo una masía en Vallgorguina y varios pisos en Barcelona. La acción fue impulsada por figuras destacadas como Xavier Polo, quien describió a la Virgen como “la nina”, refiriéndose al cariño que le tenían los activistas. Esta operación no solo buscaba devolver un símbolo cultural al pueblo catalán, sino también protestar contra las injusticias del régimen franquista.
El contexto histórico del secuestro es significativo: ocurrió poco antes de una coronación canónica programada para el 13 de julio, presidida por el ministro Antonio María de Oriol y Urquijo. La prensa nacional e internacional calificó entonces el hecho como un “robo sacrílego”, pero para muchos catalanes representó un acto heroico y valiente.
En este homenaje también se presentó una reproducción en yeso de la Virgen, donada por un escultor barcelonés a los activistas involucrados. Aureli Solà, hijo del ideólogo Nemesi Solà, expresó que este acto “saldaba un agravio” hacia aquellos patriotas que defendieron su cultura y su país frente a las opresiones del franquismo.
El regreso oficial de la Virgen al santuario tuvo lugar el 28 de enero de 1972, tras ser nombrado Narcís Jubany arzobispo de Barcelona. Este retorno marcó un hito importante para los catalanes que habían luchado por recuperar su patrimonio cultural perdido durante años.
Los asistentes al homenaje no solo recordaron aquel episodio histórico; también reflexionaron sobre cómo las acciones pasadas han influido en las luchas actuales por los derechos culturales y políticos en Catalunya. El evento culminó con palabras emotivas sobre la importancia del legado cultural y espiritual que representa esta figura religiosa para muchos.
Para aquellos interesados en visitar Núria o participar en futuros eventos relacionados con esta historia, se recomienda consultar las páginas oficiales del santuario donde se publican actividades culturales y rutas turísticas disponibles durante todo el año.
