Hay quien teclea marta riesco wikipedia esperando encontrar una ficha sobria, de esas con fechas y cargos ordenaditos. Y luego está la realidad: la trayectoria de Marta Riesco se parece más a una montaña rusa que a una entrada de enciclopedia. Modelo, cantante, reportera, protagonista de portadas y, por el camino, unas cuantas tormentas mediáticas que ya quisieran muchos guionistas. Vamos a ordenar el lío.
Marta Riesco Sánchez nació en Madrid el 5 de abril de 1987, y desde bien joven tuvo clarísimo que lo suyo eran las cámaras. Lo curioso es que tardó un poco en encontrar el micrófono. Antes probó suerte por otros caminos que, vistos hoy, resultan hasta entrañables.
De miss y cantante a periodista
Antes del periodismo, Riesco coqueteó con el mundo del espectáculo en su versión más clásica. En 2006 representó a Segovia en Miss España, así que sí, hubo banda, tacones y pasarela. Y por si el currículum no fuera ya lo bastante variopinto, también se subió a los escenarios como cantante de orquesta.
La guinda llegó en 2011, cuando se presentó a la preselección de Eurovisión al frente de una girl band llamada I-Legal, que defendía el tema «No tengas miedo». El grupo no pasó el corte, y el destino le tenía reservada otra cosa. Spoiler: terminaría delante de las cámaras, pero contando historias ajenas en lugar de cantarlas.
La formación que sí cuajó
Lo que de verdad terminó marcando su rumbo fue su paso por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, donde estudió Periodismo. Ahí encontró su sitio. No fue una estudiante de perfil bajo precisamente: su trabajo de fin de grado terminó con matrícula de honor, un detalle que conviene recordar cada vez que alguien la encasilla únicamente como rostro de la crónica rosa.
Los inicios entre redacciones
Su carrera arrancó como la de tantos, picando piedra de becaria, en este caso en el portal Bekia. De ahí dio el salto a la televisión deportiva, terreno donde se curtió de verdad. En 2013 entró en el equipo de Jugones y El Chiringuito en laSexta, y un año después fichó por Punto Pelota.
Fue precisamente en esa etapa futbolera cuando empezó a aparecer en titulares ajenos a su trabajo, con rumores que la vinculaban sentimentalmente a Karim Benzema. Nada confirmado, pero suficiente para que su nombre empezara a sonar más allá de los platós. Después pasó por 7TV, la televisión murciana, antes del salto que lo cambiaría todo.
El programa de Ana Rosa y el salto a la fama
El gran punto de inflexión fue su incorporación como reportera a El programa de Ana Rosa, en Telecinco. Allí, a pie de calle y micrófono en mano, se convirtió en una de las caras más reconocibles del matinal. Llovía, hacía sol o caía la del pulpo, y Riesco estaba ahí, cubriendo la actualidad con un estilo desenvuelto que la hizo popular.
Trabajó en el programa entre 2017 y mediados de 2022, y durante un tiempo todo parecía ir sobre raíles. Hasta que la propia Marta dejó de ser quien narraba la noticia para pasar a ser la noticia. Y ahí, amigos, empezó el verdadero culebrón.
Antonio David Flores y el huracán mediático
En 2021 saltó la bomba: su relación con Antonio David Flores se hizo pública en un momento de lo más delicado, porque el exguardia civil todavía estaba casado con Olga Moreno. El revuelo fue absoluto, con fricciones incluidas con Rocío Flores, hija de él, que nunca disimuló su incomodidad.
A partir de ahí, todo se complicó. Riesco pidió que no se la tratara como personaje público, sino que la dejaran seguir trabajando como una reportera más. El deseo, comprensible, chocó de frente con una maquinaria mediática que ya la había convertido en titular permanente. La relación terminó rompiéndose, y de malas maneras.
El despido y la travesía del desierto
El terremoto profesional no tardó. Marta emprendió una batalla pública contra Telecinco, alegando que la cadena se había posicionado en su contra, y acabó con un despido de la productora para la que trabajaba. De ser un rostro habitual de la mañana pasó a quedarse, de un día para otro, sin su sitio de siempre.
Ella misma ha reconocido el coste personal de toda aquella etapa, hablando abiertamente de cómo el desgaste la llevó a un momento muy duro a nivel emocional. No es un detalle menor: detrás de los titulares más jugosos casi siempre hay una persona que se lleva la peor parte, y conviene no olvidarlo.
La reinvención
Lejos de desaparecer, Riesco hizo lo que mejor sabe: reinventarse. Se volcó en su faceta de influencer en redes sociales, donde mantiene una comunidad fiel, y en 2024 retomó su carrera televisiva incorporándose a Ni que fuéramos. En lo personal, desde 2024 mantiene una relación con Alejandro Caraza, una etapa mucho más tranquila que la anterior, dicho sea de paso.
Si algo deja claro su historia es que Marta Riesco no entiende de líneas rectas. Ha sido modelo, cantante, reportera deportiva, estrella del matinal, protagonista de portada y, ahora, una figura que se ha aprendido a la fuerza la lección más complicada del oficio: sobrevivir al foco cuando este apunta hacia ti.
