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La cata de cervezas de Barcelona que lleva meses colándose en la agenda de equipos de empresa y grupos de amigos

Descubrimos la cata de cervezas en Barcelona de Locatamos: más de 8.500 años de historia, entre 4 y 6 cervezas seleccionadas y una experiencia guiada perfecta para equipos y grupos.

1 Marta Sanz · junio 16, 2026, 10:30 · 6 min de lectura

Barcelona tiene esa cosa particular de convertir cualquier plan en algo memorable. La ciudad lleva décadas siendo escenario de despedidas de soltero, cenas de empresa y quedadas de amigos que empiezan con «quedamos para algo diferente» y acaban con anécdotas que se repiten en cada reunión. Dentro de ese ecosistema de planes, las catas de cerveza han ido ganando terreno de forma silenciosa pero constante. Y hay un motivo claro: combinan aprendizaje, risas y alcohol artesanal. Difícil perder.

Si tu equipo lleva tiempo dando vueltas a qué hacer para la próxima cena de empresa, o si buscas algo más original que el karaoke de siempre para una despedida, la cata de cervezas en Barcelona Locatamos lleva meses apareciendo en las conversaciones de grupos de WhatsApp y en las reuniones de RRHH por una razón bastante sencilla: funciona.

Qué hace diferente a una cata que lleva más de 7.000 sesiones a sus espaldas

No todas las catas son iguales. Algunas son serias hasta el punto de resultar intimidantes, con sommeliers que te miran con cara de «¿cómo puedes no identificar el lúpulo Citra en nariz?». Otras son tan superficiales que básicamente te cobran por beber cervezas sin ningún contexto. Locatamos lleva desde 2009 trabajando en un punto intermedio que, visto el resultado, parece que han encontrado.

Su filosofía lo resume bien: «Ser muy serios trabajando y muy divertidos ejecutando.» Detrás de cada cata hay formación real, investigación y selección cuidadosa de producto. Pero la forma de trasladarlo al público es a través de monólogos, anécdotas e historias que consiguen que alguien sin ningún conocimiento previo sobre cerveza acabe la sesión con ganas de seguir aprendiendo.

Más de 2.500 empresas han confiado en ellos para eventos corporativos. No es un número inventado para impresionar: es el tipo de dato que te dice que la propuesta aguanta bien el escrutinio de departamentos de RRHH que han visto de todo. La valoración de 5,0 estrellas en Google con más de 139 reseñas tampoco viene mal como indicador.

El recorrido: 8.500 años de historia en una tarde

La cata de cervezas en Barcelona de Locatamos propone un viaje temporal y geográfico por la historia de la cerveza artesanal. Más de 8.500 años de historia concentrados en una sesión que incluye entre 4 y 6 cervezas seleccionadas. No es una degustación aleatoria: cada cerveza está elegida para ilustrar un momento, un estilo, una región.

Lo que se cata tiene contexto. Y ese contexto es lo que transforma una tarde bebiendo en algo que la gente recuerda.

Además, la sesión se puede maridar con chocolate o quesos, lo que añade una capa extra de experiencia sensorial sin complicar el formato. Para quienes tienen restricciones, hay opciones sin alcohol y sin gluten disponibles, lo cual en un grupo grande de empresa siempre es un detalle que agradece alguien.

Por qué encaja tan bien en eventos corporativos y celebraciones

El team building tiene mala prensa, y con cierta razón. Demasiadas actividades diseñadas para «cohesionar equipos» acaban siendo un ejercicio de entusiasmo forzado que nadie recuerda a la semana siguiente. La cata funciona en contextos corporativos precisamente porque no exige nada especial del participante: no hay que ser deportista, ni creativo, ni competitivo. Solo hay que tener curiosidad y ganas de pasarlo bien.

El equipo está liderado por Sergio Estévez, experto en bebidas y comunicación con más de 600.000 seguidores en redes sociales, lo que da una pista del perfil de quién está al frente: alguien que sabe cómo conectar con audiencias diversas y hacer que un tema técnico resulte accesible y entretenido.

La sesión es completamente guiada y personalizable. El cliente, en palabras de la propia empresa, solo tiene que aparecer. El resto es llave en mano: organización, materiales, cervezas, guía. Ese detalle no es menor cuando quien organiza el evento tiene ya suficiente con coordinar que todo el mundo llegue a la misma hora al mismo sitio.

Grupos, precios y lo que conviene saber antes de reservar

El formato mínimo es de 8 personas, y el precio de partida es de 39 €+IVA por persona. A partir de ahí, entran en juego descuentos progresivos que hacen que la actividad sea bastante razonable para grupos medianos y grandes:

  • 10% de descuento desde 16 personas
  • Descuentos que escalan hasta un 35% para grupos de más de 85 personas

Eso último puede parecer un número grande, pero en eventos corporativos de cierta envergadura o en celebraciones familiares de las que se organizan una vez en la vida, los grupos de ese tamaño son más habituales de lo que parece. Y tener una actividad que funciona igual de bien con 10 personas que con 90 no es algo que se encuentre en cualquier sitio.

El público objetivo es amplio: equipos de empresa, grupos de amigos, despedidas, celebraciones. Y precisamente la ausencia de requisito previo de conocimiento es uno de los puntos fuertes. No hace falta saber nada de cerveza para disfrutarlo. De hecho, probablemente es más divertido si no sabes nada, porque todo lo que descubres durante la sesión te sorprende.

Barcelona como escenario y Locatamos como anfitrión

Tiene sede y almacén en Barcelona, lo que significa que la logística detrás de la cata no es improvisada. Una empresa que lleva desde 2009 organizando este tipo de experiencias, con almacén propio y más de 7.000 catas realizadas, tiene los procesos bien engrasados.

Barcelona ya concentra buena parte de la oferta experiencial de España, pero dentro de ese mercado saturado hay pocas propuestas que combinen rigor formativo, entretenimiento real y capacidad para escalar a grupos grandes sin perder calidad. Ese equilibrio es el que explica por qué la actividad lleva meses apareciendo en las búsquedas de quienes organizan eventos en la ciudad.

Para quienes buscan algo que funcione tanto en una cena de empresa como en una despedida de soltera con gustos heterogéneos, o en una celebración donde hay que contentar a un grupo de perfiles muy distintos, la propuesta tiene bastante sentido. Y si después de la cata alguien sigue sin tener opinión sobre la cerveza artesanal, al menos habrá pasado un buen rato. Que también cuenta.

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Marta Sanz

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