Una situación insostenible en la estación de Sants
En un llamado a la acción, el presidente del grupo municipal del Partido Popular (PP) en Barcelona, Daniel Sirera, ha instado al alcalde Jaume Collboni a tomar medidas inmediatas para desalojar un asentamiento de personas sin techo que se ha establecido en la estación de autobuses de Sants. Esta situación ha generado preocupación no solo por las condiciones de vida de quienes residen allí, sino también por el impacto negativo que tiene sobre la imagen de la ciudad.
Durante su intervención, Sirera criticó abiertamente lo que considera una “pasividad” del gobierno municipal frente a una problemática que infringe las normativas vigentes y deteriora el entorno urbano. “La acampada libre está prohibida en Barcelona”, recordó, subrayando que permitir esta práctica crea espacios inseguros y contribuye a la degradación del área.
La estación de Sants es reconocida como uno de los principales puntos de acceso a Barcelona, siendo el primer contacto para muchos visitantes. “No puede ser esta la imagen que ofrecemos”, enfatizó Sirera, quien destacó la necesidad urgente de restaurar el orden y garantizar un ambiente seguro tanto para los residentes como para los turistas.
El líder del PP también hizo hincapié en que su partido ha tomado medidas concretas en otras áreas afectadas por asentamientos similares, mencionando intervenciones exitosas en distritos como Nou Barris y Horta. “Se puede actuar y se puede acabar con esta lacra que se extiende por toda ciudad”, afirmó con determinación.
Sirera exigió al gobierno municipal un plan integral destinado a erradicar los 63 asentamientos identificados en Barcelona. Este plan debería combinar estrategias sociales con una aplicación rigurosa de las ordenanzas existentes para asegurar no solo la convivencia pacífica entre ciudadanos, sino también preservar la dignidad y seguridad de todos los involucrados.
A medida que crece el número de personas viviendo en condiciones precarias, Sirera advirtió sobre las consecuencias tanto para los vecinos como para aquellos obligados a malvivir en las calles: “No puede ser que los vecinos tengan miedo ni que haya personas que se vean obligadas a malvivir”. Este mensaje resuena con fuerza mientras Barcelona enfrenta desafíos complejos relacionados con la vivienda y el bienestar social.
